1982 – THE DAYS OF WINE AND ROSES, The Dream Syndicate
A principios de los ochenta surgió en California un movimiento llamado Paisley Underground. Lo componían varias bandas que rechazaban los sintetizadores por un sonido rockero más tradicional, admiraban los conceptos irritables y rotundos del punk y además sentían una gran nostalgia por la psychedelia. Si estos grupos hubiesen aparecido a finales de aquella década probablemente serían mucho más recordados, pero al hacerlo presos de un contexto dominado por multinacionales de éxito fácil y una juventud cada vez más idiota acabaron siendo devorados por las circunstancias.

Dream Syndicate fue la formación que más destacó dentro de esta ideología. Trasladaban el sonido neoyorquino de la Velvet a California para fusionarlo con el rock más cotidiano. Estas dos corrientes, la experimental y la tradicional, tenían tanta importancia en su forma de entender la música que sus conciertos podían ser o bien machetazos punk acelerados que acababan en media hora o verdaderos trippis lentificados que atacaban directamente a la psique. Es preciso destacar las admirables y penetrantes letras de su vocalista Steve Wynn, más conocido actualmente que cuando era un post-teenager. Y, cómo no, la imaginación de Precoda a la guitarra.
El disco básicamente combina todo lo anteriormente mencionado; Se abre con una soleada pero a la vez melancólica canción llamada Tell me when it’s over. Tiene acelerada rabia del 77 en temas como Then She Remembers o la fascinante The Days Of Wine and Roses. Justo cuando nuestro corazón parece que vaya a detonar ante tanta electricidad se presentan la tranquila Too Little Too Late o la divertida y distorsionada Until Lately.
Este trabajo influyó mucho a bandas australianas como The Scientists que, al exportar su trabajo a los Estates, sirvieron como antesala del grunge. Miembros de Sonic Youth y Mudhoney han reconocido más de una vez el cariño que sienten hacia este disco pero… ¿Quién no puede caer rendido ante esta maravilla? ¡Sólo la portada minimalista ya enamora!
- Publicar única




esa portada es cojonuda