1980 – WAITING FOR A MIRACLE, Comsat Angels
Joy Division y los primeros discos de The Cure gozan actualmente de unas ventas que en su día no tuvieron ni por asomo gracias, entre otras cosas, a un revival de la New Wave que se ha plasmado tanto en el cine como en las listas de éxito. Si nos vamos directamente a los últimos 70, que fue donde nació todo esto, podemos encontrar una juventud que tras la cólera y el arrebato del punk se vio sumida en la depresión, en lóbregos túneles sin salida alguna que transformaron el “No Future” en algo más que unos buenos golpes de bate. Los músicos más atrevidos, presos de su esencia anti-rock, exploraron texturas minimalistas para rebautizar aquello que les habían enseñado bandas como Sex Pistols, Buzzcocks o The Damned mediante el uso casi generalizado de nuevas tecnologías.
Dentro de lo que podríamos llamar post-punk se encontraba una formación de Sheffield llamada Comsat Angels. Tenía el dramatismo de Ian Curtis sin ser tan contundente, la melancolía de Robert Smith sin llegar a ser tan ñoña y la asfixiante y atmosférica definicion de Suicide sin resultar tan proletaria. Poseían un talento asombroso y así lo dejaron plasmado en sus tres primeros discos que son para enmarcar. El problema de este grupo fue no conseguir un productor a su medida. De haber tenido un Martin Hannet que hubiese entendido su sonido probablemente estaríamos hablando de una banda única que sería recordada junto con las más grandes.

Esta formación se definía a sí misma como automaldita, rehuyendo así asá de la comercialidad en favor de la creatividad. Por ende, no es de extrañar que sólo consiguiese entrar en las listas de éxitos gracias a un remix que se hizo de la fabulosa canción Independence Day en el puesto 71 ni que su single Total War está considerado el más anti-comercial de cuantos han sido editados en Inglaterra. Por lo demás el disco contiene momentos llenos de desidia como Baby o Real History, una lóbrega pérdida total de esperanza en el himno Waiting For A Miracle que da nombre al disco o algo de regocijo punk en la tenebrosa onda expansiva llamada Missing in Action .
No puedo finalizar sin añadir que la voz de Stephen Fellows es indiscutiblemente una de las más hermosas que nos entregó el post punk y la retraída electrónica que metían en sus composiciones encajaba perfectamente con la resonancia final. Digo esto porque actualmente muchos capataces del Revival falsifican descaradamente a este grupo. Es comprensible si tenemos en cuenta la extraordinaria fantasía inventora que poseían estos taciturnos individuos. Ya por último comentaros que en los noventa decidieron reaparecer con un disco malo, sin desgarro alguno y falto de ideas, rompiendo un mito. De todas formas…¿Qué más da? ¡Su legado habla por sí solo!
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