1977 – BLANK GENERATION, Richard Hell & The Voidoids
A Robert Quine, un guitarrista veterano que hizo rodaje tocando con la Velvet Underground, le tenía que hacer puta gracia hacer de maniquí de un yonki nihilista con pretensiones artísticas como Richard Hell. Pero se dejó barba, empezó a vestir con la ropa hecha jirones y pese a su escasez de cabello aún le permitió manipular sus cortes de pelo. “No quiero que os parezcais a mí, pero mi intención es hacer una declaración de principios“.
Si los Ramones enseñaron a los ingleses que para subirse a un escenario no hacía falta saber tocar más que un par de acordes, Richard Hell le mostró a Malcolm MacLaren la estética de la nueva generación, la generación sin nombre. Malcolm, que fracasó intentando montar su circo mediático con los New York Dolls vistiándolos de comunistas con plástico rojo, encontró en las camisas rotas y camisetas con mensajes personalizados de Hell las pistas para su nuevo intento de recuperar el espectáculo del r´n´r (si bien al final no se hizo realidad su deseo de tenerlo como miembro de los Sex Pistols).
De hecho, para cuando The Voidoids hicieron gira por U.K. en el ‘77, Richard Hell estaba cansado de ser una estrella del rock, y la efervescencia y entusiasmo de la juventud inglesa se la traía floja. Era más acuciante la necesidad de heroína que la del reconocimiento de la generación a la que regaló un himno, que aunque sólo fuera por el estribillo, la definiría sin etiquetarla.
“i belong to the ____ generation….”
Miembro original de Television desde que se hacían llamar The Neon Boys, dejó ( o le echaron, como tantas cosas,supongo que depende de a quien preguntes) la banda antes de grabar su primer disco. El grupo sufría los desplantes de Hell y su pasotismo en los ensayos, y Richard estaba frustrado porque su material no les parecía lo bastante bueno para formar parte del repertorio de la banda. Se uniría entonces a Johnny Thunders y Jerry Nolan de los recién disueltos New York Dolls para formar los Heartbreakers, y volvió al rock and roll crudo (y politoxicómano) que echaba de menos en Television después de que Tom Verlaine y Richard Lloyd lo convirtieran en una competición de virtuosismo.
Para su banda The Voidoids, Richard Hell buscaba una crudeza similar. Y la consiguió merced al talento de un guitarrista como Quine, el ritmica Ivan Julian y el futuro Marky Ramone, por entonces Marc Bell.
Escuchar en la actualidad ‘Blank Generation‘ movido por el interés de conocer el origen de discos como el ‘Nevermind the Bollocks‘ de los Pistols puede decepcionar. Aunque el inevitable Malcolm Maclaren reconoció que fue la canción que da título al album la que originó un tema clásico como ‘Pretty Vacant‘, el parecido del rock and roll básico de los Voidoids con el estallido troglodita de ese disco es mínimo. Sin embargo, merece ser valorado por míritos propios y las sucesivas escuchas descubren matices de genialidad en los riffs en principio ortodoxos de Robert Quine, en esos solos de guitarra tan sucios y la batería demoledora de Marc Bell antes de que viviese para tocar el clásico ritmo Ramone. Richard Hell es otro de esos vocalistas no cantantes que con sus frases chulescas, aullidos y timbre estridente (podemos encontrar todo un muestrario en ‘Another world‘) puede decirte mucho más que una voz mejor dotada, y en ese sentido es otra bonita ruptura con lo que se podía encontrar en las bandas de éxito de entonces.
Sin duda una de las joyas de la corona es ‘Blank Generation’, que con sus feedbacks y su letra se convierte en uno de esos temas ideales para la banda sonora de toda una época y un lugar. Nueva York en los 70, el CBGB. El desafío de Hell: “defíneme“. También podemos toparnos con pasajes Televisivos como ‘Walking on Water‘, aunque lo que prima es el rock and roll chulesco de ‘Love Comes in Spurts‘ – un magnífico tema que abre el disco – o la amenaza tipo “te voy a partir la cara” de ‘Liars Beware‘.
Con el tiempo Hell grabaría otro disco con Quine, ya sin el resto, del que no está especialmente orgulloso. Pero si sus colegas Television cumplieron con creces incluso si sólo hubiesen dejado para la posteridad el ‘Marquee Moon‘, de Richard Hell podemos quedarnos con su ‘Blank Generation‘ y ponerlo una y otra vez y reirnos nosotros también de las etiquetas, como por ejemplo, esa de “punk rock”.

“Yo ya había estado donde estaban los Clash y los Pistols cuatro años antes [...] yo ya había dejado atrás todo aquello”



