7 June, 2007, 12:43 pm

A RENEWED INTEREST IN HAPPINESS, The Frank and Walters

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The Frank & Walters, o lo que es lo mismo, la banda que todo el mundo deberí­a adorar y que pocos conocen, han vuelto a ofrecer un precioso artilugio pop como los de sus inicios, después de aquel Glass [2000] en el que tantearon terrenos donde no acabaron de encajar y un largo paréntesis creativo. A Renewed Interest In Happiness, a parte de tener uno de los tí­tulos más acertados de los últimos años, es un disco lleno del espí­ritu vitalista que la música pop ha perdido en los últimos tiempos, lleno de pegajosas melodías y de épica. Pero épica de la buena, no de esa que se usa ahora para duplicar las ventas. Me imagino a Morrissey dándose cabezazos contra las paredes del salón de su casa tras escuchar el arranque con Fight, CMon y Miles and Miles. Poco después aparece Lear To Love Myself, un apabullante medio tiempo que se sitúa a la altura de los mejores Echo & The Bunnymen. Hací­a tiempo que no escuchaba algo similar y me sigo imaginando a Morrissey que a estas alturas ya debe haber atravesado la pared. De aqu­í al final la calidad no se rebaja. City Lights te agita, Guilty recuerda, con sus sintetizadores, los tiempos en los que Robert Smith se sacaba de la manga auténticas gemas pop y el cierre con Johnny Cash muestra a Paul Linehan en un registro hasta ahora desconocido rindiendo tributo al hombre de negro. El disco tiene un regalito después de una larga pausa que recupera la lí­nea general del disco sin desmerecer. En 1993 alcanzaron un notable pero fugaz éxito con After All, y su actitud desde entonces no ha cambiado. Vieron como el tren del britpop se les escapó delante de las narices pero a ellos esto no les importó. Ahora construyen un disco extraordinario y sólo pueden editarlo en cuatro paí­ses, pero a cambio consiguen que Morrissey tenga que gastarse un buen dinero arreglando la casa. Larga vida a The Frank & Walters.

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