30 July, 2007, 2:42 pm

WE ARE THE NIGHT, The Chemical Brothers

Con lo último del duo electrónico británico por excelencia en las manos, y después de ver su actuación en el Summercase (Forum) me era difícil no sonreir mientras subía el volumen del Hi-Fi. Estos químicos de la electrónica siguen pegando fuerte. Después del exitoso Push the Button (2005) vuelven a la carga con un álbum muy homogéneo musicalmente. Los sonidos siguen siendo marca de la casa, pero se ve su evolución. Siguen creciendo.

El álbum empieza con “No Path to Follow” (no hay camino que seguir) que se me antoja una proclamación del Status Quo del panorama electrónico actual. “No hay a quien seguir. Pues bien, lo vamos a crear nosotros”, parece que digan. La segunda canción, que es la que da nombre al album, nos muestran el camino que han decidido andar. Base contundente pero suave, sonidos claramente electrónicos que se confunden con guitarras en una cascada interminable a la que solo se puede responder de una manera: bailando. El sampler vocal con el nombre de la canción se introduce en tu subconsciente y ya no saldrá. Bueno, hasta “Do it Again” En la tercera canción, “All Rights Reserved” reeditan la fórmula de la colaboración con el famoseo de otros estilos ya llevada a cabo con Éxito (Q-Tip, MC de A Tribe Call Quest bordaba el Push the Button) aquÍ­ son The Klaxons los que vocalizan el tema.

Aquí nos encontramos con el single actual del nuevo álbum, “Do it Again”. La fórmula es sencilla: base efectiva repleta de detalles sonoros y sampler vocal pegadizo. Fácil, sencillo y para todas las pistas de baile. Hazlo otra vez, baila los Chemical de nuevo, parece decir. No es la mejor del album pero cumple el cometido, sin duda. Para las vocales esta vez recurren a Ali Love. (cuidado a este nombre, el año que viene nos va a dar que hablar).

Y aquí nos encontramos con el desconcierto. En “Das Spiegel” (el espejo, en alemán) oiremos ciertos recursos sonoros que ya conociamos de ellos, como rescatados de otros albumes anteriores, pero que tampoco conforman un tema muy brillante. Este es el momento en que más habitualmente le daremos al botón de los dos triangulos sobrepuestos apuntando a la derecha
En esta canción contamos con las rimas de Fatlip en “The Salmon Dance” que ya se augura como hit dentro del album. Sonidos casi espaciales flotan por encima de una base de contundencia marca de la casa que usa Fatlip para soltar sus métricas de una temática bastante freak (van sobre un Salmón que además también habla). Si vas bien de inglés te reiréis con este tema.
Con el octavo tema, “Burst Generator“, llega el desmelene. El sampler vocal con un ligero toque oscuro anuncia a unas guitarras con una distorsión descomunal que van siguiendo la base mimíticamente. Esta parece su visión del techno. Otra joya que apostarí­a como single a la que le pegarí­a muy bien un videoclip de Michel Gondry (ya hizo el clip de Star Guitar)

chemical

En la pista nueve recuperan esa maní­a electrónica de sesionizar un álbum, ligando las canciones, de modo que solo detectas que estas escuchando otra cosa si miras el contador del display. En “A Modern Music Conversation” se recrean con un sinfí­n de Samplers descaradamente ochenteros, pero con su habitual frescura electrónica que la hace de total actualidad. Sin duda, de las mejores del album. Ojo con el sintetizador a partir del minuto 4¦
Aquí­ reafirman su idea de que no hay camino a seguir. El sampler de la primera canción introduce este “Battle Scars” de base primitiva – simploide hasta cierto punto, que transporta con algunos de sus sonidos a los inicios de la música electronica, Krafwerk me atreverí­a a decir. No obstante sigue la tónica del disco. Las vocales son de un sorprendente Willy Mason.
Harpoons“, penúltimo tema del parece una bonus track. El silencio de trenta segundos al final del tema anterior y el inicio del mismo lo distancia con el resto del álbum. Más bien parece un interludio entre “Battle Scars” y “The pills Wont Help You Know“. Prescindible, quizás, tampoco sobra.
The Pills Wont Help You Know” es el último tema. Con las suaves vocales de Midlake y una melodía que poco a poco, con gran sutileza, va ganando espacio a medida que pasan los minutos conforman un gran cierre para este álbum. Casi chillout en algunos momentos, el tema inunda con su amplia sonoridad a todo el que está escuchando, dejándolo con una muy buena sensación, justo al acabar.

En resumidas cuentas, este álbum afianza más (si cabe) al dúo como grandes de la escena electrónica. Desde que empezaron a mediados de los 90, ellos son los únicos que siguen marcando las pautas en un estilo cada vez mas popular y global. Te gusten o no, continúan ahí­ abriendo camino en esto de la electrónica.

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