TWILIGHT OF THE INNOCENTS, Ash
La tónica de los norirlandeses Ash en los últimos años parecía ser “un disco sí, un disco no”. En un disco encontraban el punto exacto entre el pop y el punk (como en 1977 y Free all angels) y en el siguiente volvían a perder el rumbo metiéndose en berenjenales de guitarras distorsionadas oscuras y canciones poco inspiradas (eso fueron parte de Nu-Clear sounds y, sobre todo, Meltdown). Así que esta vez tocaba “un disco sí“, pero poco importaba teniendo en cuenta que toda la atención se centraba en el hecho de que este es el último disco de Ash.

Y la verdad es que los de Tim Wheeler han cumplido con las expectativas. Aunque algunas canciones suenen a más de lo mismo (aunque eso no sea necesariamente malo, como en “You can’t have it all“, presuntamente sobre la salida del grupo de la guitarrista Charlotte Hatherly, que después de 9 años en el grupo decide concentrarse en su carrera en solitario), en el disco se nota una madurez que no habÃamos visto antes. “Polaris” es el ejemplo: un piano inquietante, una estructura pop y casi ausencia de guitarreo.
En fin, no sabemos si esta madurez tiene algo que ver con el auge de los grupos de “otro” punk pop: Busted, Blink 182, Simple Plan,…y una reacción contra éstos, pero lo agradecemos. Esperemos que los nuevos EPs (la forma en la que veremos novedades de Ash a partir de ahora) sigan estos caminos, y no se pierdan en más jardines.
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