Explosions in the sky (Joy Eslava, Madrid, 23-11-07)

Una nueva edición del Wintercase, y los mismos reclamos para el público. Este año, aunque con un cartel mucho más corto que en ocasiones anteriores (¿tendrá que ver con el crecimiento de la versión veraniega llamada Summercase?), pudimos ver a los grandes grupos del momento, como Editors o Spoon, a leyendas del indie noventero, como Super Furry Animals, a futuras promesas como How I Became the Bomb y Ratatat y por supuesto a los explosivos, valga la redundancia, Explosions in the Sky.
Los tejanos aparecieron puntuales a la hora asignada por la organización en el escenario del Teatro Eslava de Madrid (reconvertido en discoteca masiva) y en un español más que aceptable Munaf Rayani presentó por fin al grupo y comenzaron las hostilidades.
El primer golpe de efecto aparece en su segundo álbum, Those Who Tell The Truth Shall Die, Those Who Tell The Truth Shall Live Forever, con Yasmin the Light como nombre. Este primer coletazo dio muestras de lo que podÃa ser una noche espectacular.
Con un sonido excelente, no tardaron en meterse al público en el bolsillo. Tras el apoteosis de Yasmin the light, y una vez atraÃda la atención del gentÃo que abarrotaba la sala (entradas agotadas), era el turno de presentar uno de los temas de su nuevo disco, All of a Sudden, I Miss Everyone, motivo de esta gira europea. El primer corte en sonar fue Catastrophe and the Cure, que se podrÃa considerar como una canción a la inversa, en el que el momento de caos sonoro aparece repentinamente al principio para ir cayendo asintóticamente hasta la calma absoluta (es obvio que el tÃtulo tiene que ver).
Era evidente que en general, el público no estaba preparado para nuevos temas, asà que era un buen momento para desempolvar las innumerables catedrales sonoras de la banda. La primera en aparecer en el repertorio fue uno de los mejores temas de su mejor disco sin discusión hasta la fecha, The Only Moment We Were Alone, de The Earth is not a Cold Dead Place.
The Only Moment We Were Alone mostró una banda que suena como un todo, una atmósfera compacta y bien engranada, que funciona con precisión y que maneja el mismÃsimo tiempo que incluso parecen detener. Era el momento de dejarse llevar. Tras los más de 10 minutos de absoluto silencio y descomunal torrente de guitarras combinados ambos a la perfección, apareció uno de los grandes cortes de All of a Sudden, I Miss Everyone, la canción que abre el disco, The Birth and Death of the Day, que se acopló de forma excelente al repertorio y no bajó en absoluto el ánimo del respetable.
Tras comprobar que el nuevo material encaja a la perfección con el anterior (no es que sea un grupo que innove precisamente en su sonido), era hora de justificar su presencia en el festival con los 3 temas que cerraron el concierto, donde terminaron de echar el resto.
La primera de ellas fue la tremenda Greet Death, que precisamente por esperada, arrancó el clamor entre el público tras los primeros golpes de guitarra. Con un Michael James magistral al bajo, Greet Death terminó por convencer al respetable de que Explosions in the Sky son los catedráticos del post-rock a pesar de su juventud.
Sin pausa aparecieron las primeras notas de uno de sus temas realmente grandes, Six Days at the Bottom of the Ocean, y por fin terminaron de hacer que el público se rindiera tras la catársis producida con los riffs finales del 6º tema de la noche tras 45 minutos de concierto. Era el momento de mayor intensidad de la velada, y fue culminado con Memorial, siguiendo el orden del disco The Earth is not a Cold Dead Place, con un personal ya entregado por completo ante la tremenda intensidad musical que habÃa presenciado.
Tras apenas una hora de concierto (7 canciones) Explosions in the Sky se despidieron en medio de una eterna ovación de varios minutos. Es entonces cuando surge el único pero de la actuación: La decisión de la organización de programar el concierto de Spoon como principal atractivo de la noche, que cortó de raÃz la apoteósis del que podrÃa haber sido un concierto absolutamente maravilloso, al tener un tiempo más que limitado. Aunque por otra parte el hecho de que fuera tan corto, evitó que el concierto hubiera podido decaer hasta niveles más tediosos, por lo que, en realidad, podria considerarse buena noticia e hizo que nos quedara un buenÃsimo sabor de boca a todos los presentes.
Explosions in the sky demostraron que el ruido puede ser hermoso, y sobre todo que no es suficiente con tener una guitarra y ganas, sino también idea de cómo hacerlo. Una clase magistral de cómo desenvolverse en un escenario.
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