26 January, 2008, 5:45 pm

TRINITY REVISITED, Cowboy Junkies

En el mundo del cine se hacen remakes. En ocasiones, hay remakes de películas clásicas que algún director avispadillo, del tipo Gus Van Sant, decide utilizar para aparecer en la prensa especializada. Otras veces un mismo director tiene un cruce de cables y decide hacer un remake de su propia película. Esto lo hizo Hitchcock con alguna de sus primeras pelí­culas inglesas, por ejemplo ‘El Hombre Que Sabí­a Demasiado‘, y ahora tambien lo está haciendo Michael Haneke con ‘Funny Games‘. Si bien no son habituales, los remakes cinematográficos no extrañan a nadie. Ahora bien, ¿un remake musical? Que levante la mano el que haya oído un disco de su artista favorito regrabado por completo años después del original. No creo que muchos tengan esa “suerte”. Sin embargo, si existe un disco en el que dicha estrategia tiene sentido es The Trinity Sessions de Cowboy Junkies. Uno disco que se edito en 1988 y que es posiblemente uno de los 20 mejores discos de los 80.

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The Trinity Sessions se registró en directo con un único micrófono en la Iglesia de la Sagrada Trinidad de Ontario, Canada. Y doy fe de que el disco suena como ningún otro en la historia. Muchos han intentado imitar el resultado pero nadie lo ha conseguido. Aquella iglesia tiene una acústica tan especial que la música que los Junkies grabaron transmite sensaciones inexplicables. Hay que oí­rlo para saber de lo que estoy hablando. Con canciones propias y algunas versiones la banda despliega como nunca más han conseguido en su larga trayectoria, todo su buen hacer.

Ahora, 20 años después de este reseñable suceso, Cowboy Junkies han vuelto a recrear aquellas sesiones en el mismo lugar, para volver a grabar todas y cada una de las canciones creando así­ Trinity Revisited. Y aquí­ es donde cobra sentido lo que dije al principio. Qué mejor forma de recordar aquel legandario disco que haciendo un remake. Reconozco que cuando me enteré de esto no me gustó un pelo la noticia, pero después de escuchar el resultado he respirado tranquilo, porque el disco está a la altura. Igualar el original es imposible, pero las interpretaciones presentes en esta edición aniversario son todas fantásticas. Ademas el grupo se ha rodeado de unos cuantos amigos para añadir cierto valor a la obra, y es que lo que no tendrí­a sentido es volver a grabar el disco exactamente igual. Van Sant rodó ‘Psicosis‘ en color al menos. Aparecen Natalie Marchant, Vic Chesnutt y Ryan Adams, que toman las riendas en ‘To Love Is To Bury‘, ‘Postcard Blues‘ y ‘200 Miles‘ respectivamente y acompañan a Margo Timmins en el resto. Las versiones además, en algunos casos, son diferentes a las originales, pero no por eso peores. Saben reinventarlas y convencen. Y lo más importante, el sonido es idéntico. Una auténtica gozada.

Mientras esucho, su versión de ‘Sweet Jane‘, alargada hasta los 9 minutos sé que aunque es lógico que pueda haber personas que hablen de este disco como artilugio comercial, la realidad es que si todos los artilugios comerciales fueran como este el mundo funcionaría mucho mejor. Lo de los Cowboy Junkies es amor por la música.

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