Marah (27/02/08 – Joy Eslava, Madrid)
La norma “no escrita†para una banda foránea, consiste en realizar dos únicas fechas (como máximo), cuando visitan nuestro paÃs. A Marah, esta ley, no le sirve como dogma de fe. Sus patrones se basan en la espontaneidad del músico callejero, que en un arrebato de amor musical, se sube al escenario con un grupo de amigos para tocar algunas de sus canciones favoritas.
Ni siquiera el hecho de tener que recomponer la banda a toda prisa, por abandono de su guitarrista, bajista y baterÃa, les hizo perder la oportunidad de acompañarnos durante ocho noches, desde Alicante hasta Madrid, pasando por Mallorca o Zaragoza junto a Nick Hornby.

CorrÃa el, cierto, rumor de que Dave habÃa dejado la bebida y que sus directos eran menos alocados. Craso error, pensar que lo que les mueve es la cerveza, en vez de la música; sobre todo, cuando se tienen unas canciones que harÃan volver a grabar un disco a Tyla junto a sus Dogs D’amour o que los New York Dolls compusieran otra vez “Too much Too sonâ€.
Con los acordes de la pugilÃstica ‘Eye of the Tiger’, de la banda sonora de Rocky, sonando de fondo, aparecieron para presentar, en sociedad, su último trabajo “Angels of destructionâ€. Con un sonido más sucio, cercano al punk callejero, que en anteriores ocasiones, tocaron la práctica totalidad de su último disco, en donde destacó el rock duro de ‘Old time Tocking Away’, ‘Wild West Love Song’ o ‘Wilderness’.
También hubo espacio para tiernas baladas folk como ‘Angles of Destruction’, ‘Blue But Cool’ o ‘Songbirdz’, una tierna canción de amor, digna sucesora de ‘The Apartmet’, de su anterior grabación “If you din’t laugh, You’d to cry‘.
Uno de los momentos cumbre de la noche, vino cuando Serge Bielanko, se sumergió entre el público, armónica en mano, para cruzar toda la sala y desgañitarse con los lamentos de los “sueños del lavaplatos†(‘The Dishwasher’s Dream’). El delirio vino en los bises, cuando atacaron ‘The Closer’ y la archiconocida ‘Sooner or later’ en su vertiente folkie más pausada.
No nos ha de extrañar que sus giras sean multitudinarias. Sus conciertos llenos absolutos. Sus canciones, auténticas maravillas. Y que Bruce Springsteen se haya rendido a sus pies. Ahora sólo nos toca esperar a que los organizadores del Azkena, se den cuenta de su valÃa y consolidación, como hicieron hace dos años, y los coloquen en buen lugar este próximo Agosto.

Fotógrafo: Jesús Fernández
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