9 April, 2008, 10:30 am

Piano Magic (24/03/2008 – Auditorio Víctor Villegas, Murcia)

Con demasiada frecuencia los artistas relativamente minoritarios como Piano Magic se ven “condenados” a tocar en salas de concierto de mala muerte y festivales más o menos multitudinarios, donde resulta imposible que su música luzca en directo con la misma intensidad que en estudio. Por eso fue una tremenda suerte, si no un privilegio, que el público murciano tuviera la oportunidad de disfrutar de Piano Magic el lunes pasado en el Auditorio Víctor Villegas. Este recinto de alto nivel ofreció no sólo una acústica excelente sino también la comodidad que exige una música que invita a ser escuchada en la intimidad…

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El concierto comenzó con la puntualidad propia de los conciertos serios. Sin demasiados preámbulos ni presentaciones, los músicos comenzaron la sesión bañados por una penumbra sólo rota por unos pocos focos violetas y rojos (como demuestran las fotografías que pudimos tomar sin flash desde la clandestinidad). Desde el primer momento dejaron claro que los Piano Magic del 2008 distan mucho de la frialdad casi clínica del pop fantasmal de la gira “Disaffected” de hace tres años, tanto en lo musical como en la puesta en escena. Su último disco es mucho más rockero y les ha convertido en una banda más compacta y apasionada, cómoda sobre el escenario, liderada por un Glen Johnson empeñado en suavizar la amargura de sus letras con abundantes muestras de humor inglés. Un tío simpático.

La aparente simpleza de alguna de sus composiciones es totalmente premeditada. En directo los músicos pusieron en evidencia que cuando quieren pueden ser tan virtuosos como los que más. Destacó la batería, impecable, y unas guitarras acolchonadas y ominosas que serían la envidia de Robert Smith (y la cantidad de pedaleras que yacían en el suelo también). Incluso Glen Johnson se permitió hacer un alarde vocal con “Part Monster”, tocada en solitario, guitarra en ristre, al viejo estilo de cantautor. Puede que su garganta no se preste a demasiadas ostentaciones, pero su firmeza consiguió que no se echara demasiado de menos el acompañamiento femenino de Angèle David-Guillou, que no es poco mérito.

Sobre el repertorio escogido ya se intuía que iba a estar centrado en el último disco, aunque no estaba tan claro que esto se fuera a cumplir de forma tan abrumadora. El set list quedó algo cojo sin unos bises de “Artist Rifles” y sólo tuvieron algo de presencia los tres discos anteriores a “Part Monster”. Destacaron las excelentes “Love and Music”, “Saint Marie” y “Music Won’t Save You From Anything But Silence”, convenientemente retocadas para no desentonar dentro de la nueva dirección que ha abierto el material más reciente.

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Fueron apenas 80 minutos de la actuación que demostraron una vez más que quien dijo aquello de “lo bueno, si breve, dos veces bueno” era el mayor cretino del mundo. Ante la brevedad del concierto y la falta de canciones antiguas sorprendió que sí tuvieran tiempo para presentar algún tema todavía inédito, versionear a Dead Can Dance (benditos sean) e incluso que tuvieran la osadía de prescindir de “Incurable”, uno de los momentos más redondos de “Part Monster” y protagonista de un EP propio. Pero nada de esto importó. Piano Magic están más allá de canciones concretas y fórmulas matemáticas para encandilar. Son una banda genuina que sólo necesita la honestidad de su música para ganarse el corazón del auditorio. Y si en algo aprobaron Piano Magic, y con matrícula, fue en su capacidad para prescindir de cualquier tipo de parafernalia para ofrecer música de alma desnuda, música de verdad, aquella que no te salvará de nada más que del silencio.

Cedida por: Zarangollo.es

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