Lori Meyers (Joy Eslava, Madrid, 23-4-08)
Sin lugar a dudas, satisfechos salieron los numerosos fieles de los granadinos Lori Meyers que poblaron el antaño patio de butacas y palcos del antiguo teatro Eslava de Madrid.
Noni y los suyos nos presentaban su nuevo disco, Cronolánea, que constituye un paso adelante en producción y calidad de sonido y una vista atrás a sus inicios con el descomunal Viaje de Estudios que tan boquiabiertos nos dejó hace años. Y es evidente que han cambiado mucho desde que nos presentaron su disco de debut, cuando apenas eran unos chiquillos.
En primer lugar, han crecido en número de componentes, con un guitarrista más y un segundo percusionista, con caja, batería electrónica y demás utensilios del gremio. En segundo lugar como banda, ya que hoy día es difícil encontrar a músicos tan compenetrados y técnicamente exquisitos como ellos, y en tercer lugar ha crecido la repercusión entre el público, aún a pesar de un segundo disco tan difícil como Hostal Pimodón.
Y esas tres cosas las demostraron con creces en la cita madrileña de la gira de presentación de Cronolánea. El nuevo disco ha calado hondo entre el respetable, y aunque no se llegó a colgar el cartel de “no hay billetes”, los que allí acudieron disfrutaron de un gran concierto.
Con un horario totalmente descoordinado (la organización dejó mucho que desear, sin mencionar la idea de vetar los pisos superiores al público de a pie), Lori Meyers aparecieron en el escenario a las 9 y media, 15 minutos después de la hora anunciada, y lo hacían con los acordes de Intromisión, canción que abre Cronolánea y que resulta perfecta para romper el hielo, seguida del último corte del mismo disco, Copa para dos, que empezó a mostrarnos que las canciones del nuevo disco funcionan mucho mejor en directo de lo que lo hacen en su versión de estudio.
Con un repertorio fundamentalmente basado en Cronolánea, ya que tocaron todo el disco, de principio a fin, con Luces de Neón en uno de los dos bises, cabría esperar un concierto más flojo de lo que en realidad fue. Notable la impecable técnica de todos los músicos de la banda, factor que en una actuación en directo es el 50% del espectáculo, así como la elección del orden de las canciones y los temas tocados. Los grandes momentos, sin embargo, llegaron con sus grandes éxitos de Viaje de Estudios y Hostal Pimodán. El primero de todos fue La Mujer Esponja que ayudo, y mucho, a meterse al público en el bolsillo. El segundo en aparecer fue la fulminante Hama Cuckoo que en directo es incluso más demoledora que en su versión original. La primera parte del setlist se cerró con la mejor canción de Hostal Pimodán: El Dilema.
Ya en el primer bis, encontramos la excelente Luces de Neón, que ya podemos considerar, además de como una de las mejores canciones de la banda, como uno de sus grandes éxitos, El Aprendiz, otra gran canción de Hostal Pimodán y por supuesto la espectacular Viaje de Estudios.
No es muy habitual esperar más de un bis en estos conciertos, pero Lori Meyers nos ofrecieron tres. En su segunda reaparición, y a priori definitiva, nos brindaron La Pequeña Muerte, último corte de Hostal Pimodán, y cuando creíamos que encenderían las luces y nos invitarían a marcharnos amablemente (cosa que ocurre en las salas que también son discotecas de dudosa calidad), reaparecieron para, en palabras de Noni, hacernos un regalo: La Caza, su versión de Juan y Junior, para poner la guinda a un concierto en el que se vio que el grupo se divirtió tanto como el público, lo que es siempre de agradecer.
Ahora cabe plantearnos esta pregunta: “¿Son Lori Meyers el grupo más en forma del indie español (después del desatino del gran Antonio Luque)? Es muy posible que así sea.
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