29 May, 2008, 11:10 am

Radiohead: Everything In Its Right Place (I)

Fenómenos musicales como el protagonizado por Radiohead no son muy habituales en los tiempos que corren. El quinteto británico ha conseguido forjarse una exitosa carrera apostando por sus principios desde sus inicios y manteniéndolos inalterados sobreviviendo a la presión de la industria. Sus ventas siempre han sido elevadas y eso ha hecho que las compañías nunca hayan tenido la potestad para exigirles nada. Siempre han tenido libertad creativa. Además, su “declaración de guerra” del año pasado a la industria ha tenido enorme repercusión mediática y los resultados de su apuesta han sido lo suficientemente buenos como para que alguien deba plantearse algo.

Éste es el primero de una serie de tres artículos que pretenden hablar de la historia de la banda británica más importante desde The Beatles, bueno, al menos una de las más grandes. Aclaro que lo escribo pretendiendo ser objetivo, pues no me considero seguidor incondicional de su música.

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Su carrera comienza en 1985 en Oxford, cuando Thom Yorke, Jonny Greenwood, Ed O’Brien, Colin Greenwood y Phil Selway eran todavía adolescentes. Por aquel entonces se hacían llamar On a Friday y su fama fue creciendo en la escena local a medida que los conciertos se sucedían, pero no sería hasta 1992 cuando por fin aparecieran en el mercado con su single de debut ‘Creep‘ y habiendo cambiado su nombre por el de Radiohead. Uno de esos himnos generacionales que siempre permanecerán vigentes. Aquel single dio paso a su primer álbum, el prometedor pero irregular Pablo Honey. El disco se sostenía sobre guitarras afiladas, la pauta en aquella época de grunge y rock alternativo. Sin embargo, si eliminamos de la ecuación a ‘Creep‘ el disco no iba más allá de ser una promesa. Aún hoy sigue siendo el disco más flojo del grupo, lo cual es sin duda bueno, pues deja claro que la banda siempre ha mantenido un gran nivel creativo que ha ido madurando con la adquisición de experiencia.

En estas llegó The Bends en 1995, el disco que les llevo a compartir el liderazgo de la escena musical británica con Oasis o Blur. El salto internacional definitivo estaba aún por llegar, pero The Bends sentó las bases para que se produjera. El disco se edificaba sobre tres poderosas guitarras que estaban siempre presentes a lo largo de todo el álbum. Entre ellas destacaba especialmente la del Jonny Greenwood, sin duda alguna uno de los dos pilares que sostienen a la banda junto a la peculiar voz del líder Thom Yorke. El éxito fue aumentando conforme los singles extraídos del disco se sucedían. ‘Fake Plastic Trees‘, ‘Just‘, ‘High and Dry‘ y el definitvo ‘Street Spirit‘ que se colocó en el Top5 de las listas británicas. REM eligieron a la banda como teloneros para su gira de 1995, y esto les dio a conocer fuera de Gran Bretaña. Sólo faltaba la confirmación definitiva para dar el salto a la élite.
Era el momento más complicado, el momento en el que un grupo tiene que confirmar lo prometido con un gran disco si quiere ser hacerse con un nombre que sea recordado. El grupo compró su propio equipo de grabación y comenzó la grabación de OK Computer. Trabajaron en lugares poco habituales y entre sesión y sesión se relajaban saliendo de gira como banda de apoyo de Alanis Morissette. El disco se editó en la primavera de 1997 y las críticas fueron excelentes. OK Computer se convirtió en el disco más importante de la década y su influencia todavía sigue vigente entre muchas de las bandas actuales. Es un disco tremendamente complejo, creado mientras la banda escuchaba a Ennio Morricone o DJ Shadow, que contiene canciones tan brillantemente excesivas como ‘Paranoid Android‘, un cruce entre Pixies y ‘Bohemian Rapshody‘ de Queen. Todavía hoy escuchar el disco puede llegar a sorprender y aunque Radiohead hayan demostrado posteriormente, en la búsqueda de su sonido, que sólo era un paso intermedio, es sin duda su disco más importante y el que marcó antes y el después en su trayectoria. Con OK Computer, la banda pasó a ser un referente musical a nivel internacional y se han asegurado un lugar preferente dentro de la historia de la música popular del cambio de siglo.

En la siguiente entrega se repasara el periodo Kid A – Hail to the Thief, dejando para el final lo concerniente a su último disco.

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