La verdad es que apuntarse a saraos multitudinarios cada vez da más pereza. Será la edad y que se mezclan melómanos y fans con gente “que pasaba por ahí” que igual va un concierto que a tomar copas. Pese a ello hay que reconocer que la simple presencia de 76 mil almas en un recinto como el Camp Nou no pueden dejar indiferente a nadie. No nos engañemos: Bruce gana por goleada sin bajarse del autobús. Todo ayuda, los miles de personas, el recinto y sí, ya podemos decirlo, su mito y su especial relación con esta ciudad. Y escribo esto porque opino que Bruce ha hecho mejores conciertos en la ciudad condal. Pero siempre hay momentos mágicos, especiales en los que te salta alguna que otra lágrima (con “The River” y “Brilliant Disguise”), donde se te eriza la piel con “Candy’s Room” y “Because the Night” y donde compruebas que recientes composiciones como “Waitin’ for a sunny day” o “Mary’s place” se han convertido en pocos años en himnos que suenan igual de bien y provocan la misma reacción del aforo que temazos como “Atlantic City”, “Booby Jean”; “No surrender” y otras. Me gustó escuchar la mejor cara B del Boss “Janey Don’t you loose Heart”, me sorprendió “American Land” que en algún bootleg pensaba que no estaba a la altura del repertorio y me sobró “Twist & Shout” con toques de “La Bamba” para cerrar el concierto pues con la de temazos que tiene en su discografía este tema me sonó más a fiesta mayor que a un concierto del Jefe.

Hasta aquí no he querido negar lo evidente. Me gusta el Boss y no puedo salir decepcionado de un concierto de la E Street Band. Pero, es necesario ser objetivo. Bruce está mayor, su voz ya no es la de antaño, la banda se notaba un poco cansina y salvo algún momento de brillantez (más de actitud que de pericia en tocar la guitarra de Nils Lofgren) la banda estaba un poco adormilada. El sonido tampoco era una maravilla. Fue de menos a más pero nunca sonó como debía. No se si alguien se apercibió de este detalle: yo sí, será que el tema es de mis favoritos y cuando uno toca en un grupo o eso intenta) se fija en los errores. Bruce se equivocó con “Atlantic City”: en la primera intro instrumental del tema Bruce cantó sin esperar a la banda y Little Steven miró sin disimulo a Gary Tallent diciéndole con la mirada, ¡pero si aquí el Jefe no canta, tocamos nosotros! Pero eso es lo que tiene el Jefe, es un viejo zorro y tiene tablas como su banda y el resto de los millares de asistentes, ni se enteraron. Alguno por ahí piensa que es el principio del fin, que ya tiene una edad y que estos conciertos suenan a despedida. Puede ser.



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