ENTREVISTA – Josele Santiago: “Prefiero el riesgo, a una seguridad impuesta”
Seis años después de independizarse de la banda de su vida, otro invierno más, Josele vuelve. Esta vez ya no está sereno, sino que está como una cabra, se siente como un loco “en contraposición a loco perdido, ahora soy un loco encontrao. Me tiré unos años de monje, en donde estaba cuerdo perdido, por lo que de vez en cuando un poco de locura viene bien, y es sana qué ostias!. Lo que pasa es que con la edad se paga“.

Este nuevo trabajo sigue indagando en la canción relajada y pausada que nos venía ofreciendo, no existe una posición estética clara ya que “cuando empezamos Los Enemigos, nos decían que hacíamos rock de garaje, cuando simplemente hacíamos rock and roll. Qué coño es rock de autor. Según que definiciones me parecen bastante irritantes e insultantes para el artista.
Este es un disco para gente que le gusta que le hablen de una manera cercana, “mi música, en el fondo es popular. Yo hablo como se habla en la calle. No es poesía al uso, alejada de las élites de la cultura“. Ya no graba para una gran multinacional, sino que se ha juntado con Javier Liñán, su antiguo compañero desde tiempos enemigos, creando una sociedad donde el concepto de pequeña discográfica es el que impera, aquí el jefe solo no funciona y los demás sin jefe tampoco. Antes estaba en discográficas donde el director era un ente abstracto, que te enviaba órdenes desde arriba. Está bien estar en un sello donde puedes tomarte una cerveza con su director.

El tiempo pausado es norma aquí, los horarios no existen, como en una agencia que tiene una rutina que me horroriza, antes prefiero estar muerto. Este tipo de oficinistas cree que los que vamos por libre no trabajamos, lo que ocurre es que cuando lo hacemos, es por triplicado, ya que debemos pensar y no obedecer solamente. Es más, a veces tenemos la obligación de desobedecer y eso lleva un trabajo extra. Después de idas y venidas con multitud de músicos, por fin crea las Menudencias, su propia banda de acompañamiento que le hace estar en la gloria, ya que no dependo de chantajes emocionales, ni de nadie que traiga una música que me obligue a ponerle letra. Prefiero este riesgo, a una seguridad impuesta.
Quien no falla esta vez, es su asistente personal, Pablo Novoa, que vuelve a ponerse tras los mandos de la producción; con este multiinstrumentista gallego tengo la misma concepción de la música, aparte de toda la complicidad existente. Sobre todo, por todos estos años que llevamos tocando juntos, en solitario o con banda. Las canciones, las hemos ensayado más que cuando grabé con Mastretta, que se ponía en medio como un director de orquesta loco. Después, lo hemos grabado en directo dentro del propio estudio. Esta producción le aleja de otros sonidos como los de Fino Oyonarte, con los que no coincidimos en gustos, ya que él es demasiado barroco y tiende a llenarlo todo de música, cuando yo lo que quiero es que la canción respire, quitando elementos hasta encontrar la canción en estado puro.
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