ENTREVISTA – Christina Rosenvinge:”Lo real, siempre ha de ser imperfecto”
Once años después de dar carpetazo a su aventura en solitario en España, Christina Rosenvinge reaparece con un nuevo trabajo bajo el brazo, “Tu labio superior“. Tras su trilogía norteamericana, nos entrega un disco cantado íntegramente en castellano, lo que nos lleva al año 1.994, cuando publicó “Mi pequeño animal“, un álbum con canciones escoradas hacia el pop-rock más tradicional. En esta ocasión, consigue una obra sofisticada, intensa, palpitante y viva, de esas que no pueden usarse como fondo para cualquier otra acción porque se comen toda tu atención. Tanta emoción te acorrala. Suena rotundo pero también vulnerable.

-Tras tu etapa en Estados Unidos, ¿has recuperado la libertad a la hora de enfrentarte a las canciones? Se te nota menos encorsetada.
Esos discos fueron compuestos con otra intención, pude hacer todo lo que me dio la gana, sin ningún tipo de imposición, llegando a experimentar hasta límites insospechados. Después de esos trabajos, lo que me pedía el cuerpo era volver a escribir canciones clásicas. Aquí me he beneficiado de todo lo anterior. Ahora, tengo la ligereza de escribir en español, que en el fondo es mi idioma, y la solidez de una banda con la que llevo tocando muchos años.
-Fue un buen intermedio el disco “Verano Fatal” junto a Nacho Vegas.
No fue un puente ya que ese trabajo tuvo su propio sentido, una vez concluido. Trabajar con Nacho es muy estimulante, porque es un cantante que tiene mucho talento, con el que llegas a picarte. Obligándote a ponerte a su nivel, lo cual requiere mucho esfuerzo.
El disco es una mezcla de lo que hacía en los años noventa, pasado por el filtro de todo lo que he hecho después. Nacho aportó mucho de su parte, ya que tocamos con su banda, más Charlie Bautista que es mi músico de toda la vida.

-Cuantos prejuicios te has quitado de encima en este trabajo. A nivel de composición, textos o sonido. Se te ve más independiente. Da la sensación de que este fuera tu primer disco.
¿Tú crees que tengo prejuicios? Jajajaja.
En este trabajo todo tiene su porqué. Componer en inglés te lleva a un cierto tipo de canciones que no pueden hacerse en español. Ahora que he vuelto a vivir en Madrid me resultaría muy artificial. En cambio, cuando vivía en Estados Unidos, cantando para un público anglosajón, tenía toda el sentido del mundo componer de otra manera, cantando en inglés.
-El hecho de cantar y componer en castellano, te ha hecho cuidar los textos de otra manera.
El español me lleva a contar historias usando el sentido del humor y costumbrismo de las palabras, que poseen una carga cultural muy fuerte, que sólo conoces si has nacido en este país.
-Qué parte de realidad hay en tus canciones. Te gusta usar la primera persona para escribir.
Se dice que las canciones son sublimaciones de la realidad. En mi caso, me resulta muy difícil crear desde cero. Suelo partir de una historia real que acaba convirtiéndose en una canción. Grabo muchas cosas en el teléfono o escribo en papelitos.
Al componer Negro cinturón, pensando en esas dos palabras se me ocurrió toda la canción, por lo que tuve que ir corriendo al cuarto de baño a grabarlo, antes de que se me olvidara. Muchas veces, en una situación predeterminada alguien dice una palabra u ocurre algo, que te lleva a una idea genial. Sólo has de perseguirla para que se convierta en canción.

-A la hora de escribir, ¿piensas en cómo vas a dar forma a la interpretación de la canción? En Eclipse, la manera de susurrar dime que querrá¡s, no sé si eres tú el que viene hacia mí entre la multitud… le da una significado diferente que si la cantaras normalmente.
Las letras siempre han de ser interpretadas. Para mí, el recitado es una forma idónea para crear ciertos efectos, siendo más versátil que cantar. Al principio siempre surge un acorde o melodía que me enamora, de ahí empiezas a ponerle elementos encima que concuerdan hasta llevarte a un sitio. Una vez que tengo la letra, voy pensando en como la voy a cantar, probándola de varias maneras, jugando con la intención, tonos y velocidades. Es muy delicado, porque una canción que podría ser preciosa de una manera, dependiendo de como la vistas, puede acabar siendo horrible.
-Durante la grabación, eres permeable a que otras personas con las que estáis trabajando aporten su granito de arena.
La sensación es la de una odisea. Llegas con una idea, pretendiendo que todos sean fieles a ese pensamiento, porque ellos son gente con mucho talento con su propia opinión, que quieren llevarte a su terreno. Es un proceso muy obsesivo, en donde has de saber soltar las riendas a tiempo, porque si tienes un poquito de suerte, pueden darte un regalo increíble que ayude a la canción.
-Qué sensación tienes, durante las semanas que transcurren entre que acabas el disco y se manda a fábrica para poner las copias en las tiendas.
Pasas una época en que no oyes nada de lo hecho los meses anteriores. Aunque al cabo de unas semanas vuelves a escucharlo y tienes la sensación como si fuera el trabajo de otra persona. Es ahí cuando lo disfrutas, en vez de estar buscando defectos con una lupa.
-Has encontrado una familia en Steve Shelley (Sonic Youth), Chris Brokaw (ex-Come) y Charlie Bautista (Russian Red, Amigos Imaginarios).
Tocar es algo muy íntimo, que une muchísimo. Esa sensación hermana más de lo que parece a primera vista. Es muy normal que la gente con la que tocas acaben siendo tus mejores amigos. Se habla mucho durante el proceso de grabación, por lo que todas tus crisis y dudas salen en esos momentos.

-He leído que te sentiste como Nina Simone interpretando las últimas tomas en el estudio. En que sentido decías eso.
Yo soy muy tímida cuando toco con la guitarra, llegando a situaciones en que me creo que aún estoy en el colegio tocando para mis compañeros de clase. Es parte de lo bueno y malo que yo tengo. En cambio, me relaciono mejor con el piano, llegando a cantar y tocar al mismo tiempo, no puedo hacer una cosa sin la otra. Esa es la manera como cantaban las viejas estrellas de jazz.
Ese sentimiento, es algo que en las nuevas grabaciones tecnológicas se pierde, ya que si quieres tener el piano limpio en un canal y la voz en otro, al juntarlo todo en una misma pista, no puedes retocar nada. Cada vez estoy intentando recuperar la grabación analógica y el instrumento acústico, dejando que suenen la madera y la respiración a través de la canción. La música electrónica me interesa mucho como fuente de inspiración, pero no me produce la misma sensación que el hecho de oír un instrumento o una respiración. Lo real, siempre ha de ser imperfecto.
-De quién fue la idea de hacer tres video clips.
Yo solamente rodé uno, pero al realizador le salieron tres. Cada uno los monté de maneras distintas. A mí, el que más me gusta es el primero, en donde corro al lado de una valla.
-Viendo los ´videos, de pequeña te disfrazabas de Gene Simmons o eras más princesita.
Las dos cosas, si te soy sincero. Tengo fotos en donde salgo de la actuación de fin de curso, con un tutú de ballet, llevando encima una chaqueta de cuero de los Ramones. Podría ser un retrato perfecto de lo que he hecho después.
- Publicar única




Comentarios
Opina!