Purple Weekend (5,6,7/12/08 – León)
La vigésima edición del Purple Weekend congregó, como cada año y durante tres inolvidables días, a los mejores artistas de la escena internacional y nacional, los mismos que con su propio estilo complacieron al público más exigente. León disfrutó de un fin de semana marcado por el clima de la época, por la alegría de las jóvenes que lucieron abrigos con corte trapecio y por los pulcros acompañantes trajeados, con pañuelos al cuello.
El festival arrancó con la actuación de Thee Attacks en el céntrico bar del Gran Café. Hasta allí se acercaron los más puntuales a la cita púrpura que quisieron comenzar el fin de semana escuchando a este grupo holandés que supo exprimir a la perfección el sonido de sus temas.
La fiesta tan sólo acababa de empezar y a las ocho de la tarde las vespas alineadas a las puertas del estadio Hispánico anunciaban la presencia de amantes veteranos de la música sixtie. En el interior, los largos pasillos sobre los que flotaba un olor a cloro conducían al escenario. La larga barra se convertía en la protagonista de los más metódicos que miraban estupefactos a los camareros ajenos al evento vestidos con camisetas de Jack Daniels. El primer grupo no se hizo esperar demasiado, con quince minutos de retraso The Madd hicieron gala de una aplastante voluntad hiperbólica para desafiar el mal sonido del estadio. Estos jóvenes de Rotterdam practicaron un estilo muy rockero con sus guitarras electroacústicas, transmitieron su pureza infantil acompañada de coros al más puro estilo pop beat y demostraron que sólo están empezando.
Aquellos que conocen a Graham Day & the Goalers esperaban encontrarse una realidad inventada en la que destaca una voz similar a la de Steve Mariott, la sección rítmica de los Who y una feroz guitarra, pero las expectativas no fueron tales y a pesar de que demostraron su experiencia sobre los escenarios, el sonido se perdió entre las esperanzas de los más críticos. No obstante, los temas de su nueva propuesta Triple Distilled, demostraron una perfecta actitud y agresividad por parte de estos ingleses que sí hicieron bailar al público. Tras una hora de concierto llegó el merecido descanso para volver a refrescarse con cerveza y acercarse hasta las primeras filas pues era el turno de los aclamados Negativos. Esta banda barcelonesa creó una atmósfera melancólica acompañada por una perfecta dinámica en el escenario. Un concierto con carácter en el que evidentemente no faltaron temas como “Moscas y arañas“, “Graduado en Underground” y “Parque Portugués“. Asimismo, nos sorprendieron con el primer tema que compusieron Las calles están vacías. El resultado: una hora de aplausos y un sentimiento de admiración hacia un grupo que únicamente provoca el elogio de los presentes.

El sábado noche el público se mostraba en plena ebullición, se palpaban las emociones en el ambiente y el estadio estaba al completo. Sobre el escenario se esperaba a cuatro hombres, pero curiosamente sólo aparecieron tres. De todas formas, The Chord consiguió suplir esta falta asombrando a los espectadores con una actitud mucho más rockera que el resto de sus compañeros de cartel. Al más puro estilo revival tocaron temas como “British Way of Life“, “Somethings Missing” y “So Far Away“. Buddy Ascott liberó a su fiera escénica y golpeó con ritmo y precisión su batería con el fin de abastecer las necesidades de los fans. Cumplieron las expectativas de todos en cuanto sonó Maybe “Tomorrow “con la que cerraron su actuación.

Con el fin de que no se diga que el Purple Weekend está demasiado encasillado y de pescar a un público que baje la media de edad, Lori Meyers fue el invitado más indie. Los detalles de calidad escénica y los ecos sesenteros de sus canciones fueron el salvavidas de su concierto. A pesar de ser el aclamo de decenas de jovencillas agrupadas delante del escenario, actuaron con cierto desdén. Con todo, es una ardua tarea tocar antes de los Fuzztones. Esa presión les condujo directamente hacia La vida de Jacques Rigault con la que pusieron punto y final.

Las manecillas del reloj avanzaron y el reclamo del cartel del sábado, los Fuzztones, se armaron con sus guitarras y dieron la guerra en el escenario. Su barrido garajero contentó a todo el público sobre todo gracias a su velocidad endiablada de riffs. Por si eso no fuera suficiente, demostraron su veteranía añadiendo en su nuevo disco, “Horny as Hell“, una sección de vientos y de voces femeninas. Entre luces rosas la salvaje teclista Lana Loveland, ofreció su propio espectáculo vestida de cuero negro, sus compañeros no se quedaron atrás y entre todos interpretaron cuatro temas de los Sonics. Conjugaron voces, solos de guitarra, animación y frenesí. “The Witch” y “She’s Wicked” fueron los temas más bailados. Se lucieron en su primer concierto ofrecido en nuestro país.



El domingo Mark and the Spies ocuparon el lugar de Les Bof que no tocaron. Sus temas fueron más de lo mismo, pop sixtie, divertido eso sí, pero se quedaron lejos de alcanzar el triunfo de la reminiscencia.

Los Outsiders demostraron una gran humildad agradeciendo la presencia de tanta gente. Se ganaron al público en cuanto dijeron unas palabras en español. Sin embargo, su sonido desilusionó bastante. La gran sorpresa del espectáculo fue encontrarse con Marky (Phantom Keys) agarrando el micro para interpretar un tema. Algunos nos quedamos con cara escéptica al ver un desfile de cantantes por el escenario tales como Jorge Explosión y Dave don Porro (The Perverts), además del suyo propio Jeff Conelly, ofreciendo su voz para cantar.
El colofón final del evento lleva el sello de calidad de Joe Bataan. Su aparición en el escenario se hizo esperar, mientras tanto los Fulanos jugaron con sus múltiples instrumentos, percusión, piano, teclados, trompeta, saxo… y alborotaron al público con su acid-jazz. La salsa fue el género que más sobresalió transformando los pasos combinados por el chachachá. Joe Bataan relajó los oídos de los asistentes e hizo gala de un sonido harmonioso que llevaba al baile.

Con todo, los conciertos fueron un gran éxito y complacieron a todos los gustos. Todo esto aderezado con las allnighters donde géneros como el beat, el northern soul y el R&B fluyeron entre los cuerpos. Los pies se deslizaban al ritmo de la música de Sebas, Emilio Smartboy, Ygarza, Frank Popp, Philippe Golbert, Rob Bailey, José María Rey, Warren Boogaloo, May Boogaloo y Constan.
Texto: Lonailan
Fotos: Sergio Canay Rey
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