ANIMAL COLLECTIVE – Merriweather Post Pavillion

Merriweather Post Pavillion
Hace unos días incluía una referencia a este disco en la reseña del mejor disco de 2008, Microcastle de Deerhunter. En aquel momento la referencia era recelosa pues mi opinión sobre Animal Collective hasta aquel momento no era la mejor posible. Ahora que ya he podido escuchar unas cuantas veces Merriweather Post Pavillion tengo que rectificar, aunque no cambio mi opinión respecto a sus discos anteriores.
Rectifico porque Animal Collective por fin han creado (se merece que utilice este verbo y no otro) un disco que no resulta inabarcable para el aficionado medio, y en el camino no han perdido toda su parafernalia ultra-moderna. Merriweather Post Pavillion es una obra del siglo XXI como nunca antes lo había sido otro disco, un torrente de sonidos efervescentes, ritmos y estribillos que se alarga durante casi una hora sin que te apetezca pararlo. Es más electrónico en conjunto que todos los anteriores, pero eso no lo hace más frío, al contrario, el uso de la electrónica que Animal Collective hacen aquí acaba por conseguir un efecto envolvente del que es difícil escapar. Reminiscencias africanas y armonías al estilo Brian Wilson. Infinitas capas de sonido y preciosos arreglos. Accesible y satisfactorio. Bendito.
El método de creación del disco, según han comentado los tres componentes del grupo que han participado en esta ocasión, ha variado ligeramente respecto a sus anteriores trabajos. Con Panda Bear asentado en Lisboa, cada uno de los tres miembros han trabajado por su cuenta enviando sus avances al resto por e-mail. Poco a poco entre los tres fueron entrelazando sus ideas que definitivamente echaron a andar un par de semanas antes del comienzo de su gira. Al final, como siempre, es en los directos donde Animal Collective perfila definitivamente sus discos. Y aquí lo tenemos, un disco que suena a tantas cosas que al final es simplemente pop, como el de toda la vida, pero en esta ocasión vestido de ángel. Un disco con una portada que sólo se detiene cuando la miras fijamente, como su música, imposible de abarcar salvo que le prestes atención. Una gozada.
- Publicar única



