Los Punsetes + Nudozurdo + Triángulo de Amor Bizarro (18/03/09 – Sala Caracol, Madrid)
La nunca suficientemente bien ponderada festividad del Día del Padre ofrecía la oportunidad de ver juntos en un atractivo cartel a tres de los grupos más interesantes del panorama indie actual: dos promesas incipientes (Los Punsetes, Nudozurdo) y una realidad a la búsqueda de confirmación en su esperado segundo disco (TAB). Del mismo modo pareció entenderlo el público que abarrotó la Sala Caracol y que estoicamente aguantó la más de una hora de espera al comienzo del concierto con respecto al horario oficial, una práctica tan común últimamente como despreciable.

Abrieron telón Los Punsetes. Refugiados bajo esa denominación (de reminiscencias Grande-Marlaskianas), el quinteto madrileño ya posee hits locales (Dos Policías, Las Maricas) y facturan un pop facilón y monótono, carente de pretensiones (de las que si adolecen, sin embargo Nudozurdo) e inmediato. Y es precisamente esa efervescencia de refresco (Mirinda, si es posible) y cierta mala hostia en sus letras su virtud y su condena. Pasado el breve subidón de sus estribillos más certeros ya no queda nada burbujeante, solo una sucesión de temas que en directo suenan planos y planchados como el vestido de su cantante, Ariadna, cuya puesta en escena está entre los niños de Children of the Damned y alguna de esas perversiones de los japos cosplayers. Idolatran a Daniel Johnston (al que versionean en CI). He ahí otra clave.

Horas antes actuaba también en Madrid Javier Corcobado. Algo han debido tomarle de prestado, o al menos empatizado, los Nudozurdo. Su historia consiste en crear una atmósfera de épica oscura, inquietante, que se va desgranando lentamente a través de la letra para culminar en un clímax apocalíptico (El Hijo de Dios, presumo). La fórmula resulta en las dos primeras audiciones, para convertirse posteriormente en un simple y llano coñazo. En su descargo (y en el del resto de grupos) un sonido que fue de mal en peor.

Y si hablábamos de peor, fue a los TAB a los que le toco bailar con la más fea. Los gallegos con base en Exipto llevan un par de años consolidados con un solo disco editado (sin contar la referencia echa de retales que editó Mushroom Pillow) e incluso sirviendo de referente para otras bandas (Franc3s, Indómitos). Y aunque parezca exagerado a otras luces, lo son por lo impactante su repertorio donde hay de todo (desde Parálisis Permanente al Shoegaze ese de marras) y bueno. Que se lo pregunten a los bárbaros que improvisaron un ruidoso pogo en las primeras filas, extasiados por el Himno de la Bala o El Crimen: Como ocurre y como remediarlo, tal cual estuvieran en un concierto de Exploited: se merecían unos buenos escupitajos. Aprovechaban, con algo de nervios, para presentar cuatro temas nuevos de su próximo disco, al que aún faltan unos meses y un Carlos Hernández centrado como productor. Las nuevas canciones pasaron el corte de la calidad que se les supone, pero el nefasto sonido e interrupciones impidió una mejor apreciación. Tampoco jugó a su favor que en formato trío Rodrigo (voz y guitarra) quiera abarcar quizá demasiado con los pedales de su guitarra a la búsqueda de un sonido con más matices en directo, el mismo que facturaron en sus inicios. Nos ahorramos un siempre desagradable consejo porque ya parecen estar buscando alguien más que los apoye en el escenario. A pesar (y por) todo ello, los TAB, con muchos conciertos mejores a sus espaldas y los que faltan por venir, triunfaron cual Cid.

Fotos: Santos Díaz
- Publicar única



