29 April, 2009, 10:55 am

CAMPUS ROCK (24/04/09, Universidad de A Coruña)

Una primera mala impresión puede arruinar una gran cita. Algo así puede resumir la nueva edición del Campus Rock en la universidad herculina. El a priori atractivo cartel (habitual en todas sus celebraciones) se vio fuertemente degradado por una serie de condiciones que causaron la deserción de buena parte del público que se había reunido a primera hora en el parking de la facultad de informática. He ahí el primer problema. La primera hora se convirtió en cuarta para ver al primer grupo, un retraso salvaje que nadie de la organización quiso o supo explicar.

6pm

De este modo eran pasadas las 11 cuando bajo el frio y la llovizna hicieron su aparición en el escenario 6PM. Dúo indietronico gallego, Raúl Mon e Iván Oubiña se conocieron en el conservatorio y su sensibilidad pop va por los mismos derroteros que bandas como Lali Puna o los Radiohead de 15 Steps. Pero con el sonido del festival y el frío reinante toda su cacharrada (teclados, dos baterías, portátil, bajo, guitarra y laptop junto a miles de pedales e incluso una trompeta) se estrelló ante la indiferencia del público que solo escuchaba una constante y monótona declaración de intereses: sus temas. Sin duda otro marco, como la Sala Capitol donde recientemente telonearon a Niño y Pistola, era más adecuado. Misma suerte corrió, pero con agravantes, The Secret Society. Pepo Márquez defendió su proyecto en solitario, sin colaboradores, solo con su guitarra. Sus quejidos emo-folkies, aderezados con versiones de José Gonzalez también luchaban contra los elementos con el naufragio esperado. Esa irritante manera de referirse al público como chicos de manera entre lastimosa y afectada mientras alargaba la situación no le creó fans precisamente.

the-secret-society

Con semejante panorama, una sola ráfaga de bases a más de 100 bpm ya fue saludada con el mismo entusiasmo de unos marinos a la deriva ante un helicóptero de rescate. El pilotaje correspondía a Joe Crepúsculo, la formación en solitario del Tarántula Joël Iriarte a la que en directo se suma un acompañante. Lo de Joe Crepúsculo tiene tela. Frikazo enamorado de la música disco (en concreto de la música que se puede escuchar en cualquier disco de pueblo o arrabal), el mundo se divide en quienes lo odian como el mayor timo del siglo y quienes lo aman valorando la trascendencia de sus letras y ritmos, allí donde la otra facción solo ve mierda. Jugador de la Liga de Astrud, Hidrogenesse e incluso Un Pingüino en Mi Ascensor yo creo que él hace lo que le gusta y es ajeno al circo que se ha montado a su alrededor, facturando un technopop en la tradición de La Movida (Derribos Arias) con letras de un estilo cómplice al de los Surfin´Bichos o los TAB. Lo único fuera de dudas es el fervor que despertó entre el público enmohecido y que a él le debemos que aquello comenzará a parecerse lo que debe ser un concierto como el Campus Rock.

joe_crepusculo

De madrugada, y con algo de sangre ya circulando por el cuerpo, llegó el turno de los The Soulbreaker Company, una formación que me era por completo desconocida. Los primeros riffs de los de Gazteiz prometían rock y fiesta, algo muy necesario para soportar el percal a partir de las 2 de la mañana. El sueño se convirtió en terrible pesadilla cuando estos muchachos, excelentes músicos y virtuosos, practicantes de un vigoroso southern rock a la altura de sus ídolos The Black Crowes con toques de psicodelia en la línea de Yes y Led Zeppelin (su lista de referencias es amplia) etc, etc… convirtieron su recital en una agonía de dos interminables y repetitivas horas de rock progresivo. Excesivo a todas luces para una banda tributo. Con el público ya en desbandada desde hace largo tiempo, solo un puñado de personas quedamos dispuestas, haciendo acto de fe, para ver a Wau y Los Arrrghs!!! El combo liderando por Juanito Wau prometía un directo incendiario. Y a ello se pusieron los chés, con su irresistible combinación de surf, y horror garaje musical en esa voz que suena a garrafón, queroseno y droga comprada a última hora. Cada uno de sus temas, versiones de Los Saicos incluidas, son hits capaces de remover en la tumba a cualquier criatura, como a la que hacen referencia en una de sus canciones, la celebrada Momia Twist. Puestos en faena con su actitud demencial y fanatismo militante, ametrallearon al personal con temas como Girl Coge Mi Cosar, Niña, Te puedes quemar o Demolición: baladas al exceso, la banda sonora perfecta para vivir el apocalipsis en un after. Lástima que llegadas las 5 y cuarto de la mañana les desenchufaran los instrumentos sin alcanzar los 30 minutos sobre las tablas. Hay que joderse.

wau2