27 May, 2009, 1:13 pm

AZKENA ROCK FESTIVAL (14, 15, 16/05/09 – Recinto Mendizabala, Vitoria-Gasteiz)

Ale! Un año más y otra muesca en el cinturón de los festivales. Por cuarto año consecutivo, y esta vez con la significante ausencia de nuestro mentor Azkena, Genecillo, iniciamos nuestra peregrinación hacia la capital de rock. Y es que el Azkena Rock Festival, organizado por Last Tour Internacional, prepara año tras año y desde hace ya ocho ediciones, uno de los festivales más particulares que se pueden encontrar en esta geografía tan castigada musicalmente hablando. Para los que nunca se han adentrado en los límites de este festival, comentamos que es un marco único para paladares de rock en sus diferentes vertientes. Un festival de tamaño medio y con un público fiel hasta la médula, El ARF ha dejado año tras año momentos que pasarán a la historia de la retina de los que han visitado sus escenarios, desde el único concierto de Blind Melon hasta la fecha en este país o su cartel de infarto de la edición del 2005 donde Queens of the Stone Age y Wilco compartían cartel en una edición de ensueño.

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¿Qué nos depararía la edición del 2009? pues sobre todo estaría marcada por dos hitos: The Black Crowes y el cambio de fechas del propio festival, habitualmente conocido como el último festival del año, esta vez abría sus puertas a mediados de mayo, no se sabe si tan sólo para poder acoger la gira europea de los cuervos negros, aunque la respuesta satisfactoria no hace descartar que esta reubicación de fechas sea permanente. La premisa del Azkena es fácil, ya que un nombre de lujo que consiga atraer a las masas como los mencionados The Black Crowes, Pearl Jam, en su edición más numerosa, o Tool, y unos acompañantes de lujo. Y Vitoria es una ciudad pequeña, tranquila, donde se come de vicio y además, durante tres días se respira rock. Y el hecho de tener un festival como el ARF en un lugar ajeno a los habituales centros de peregrinación musical anuales, véase Benicàssim, Madrid, Barcelona o Villarobledo, tenemos la oportunidad de disfrutar de un festival hecho a nuestra medida.

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El jueves en Mendizabala, la cosa pintaba floja. La jornada inaugural del festival siempre ha estado marcada por la ausencia de alguien de renombre y una escasa asistencia de público, así que con ciertas dudas nos adentramos en las puertas del recinto, que presentaba un aspecto idéntico a los años pasados, donde dos escenarios, Lux Interior y Rod Asheton, en homenaje a los recientemente desaparecidos, coronaban un campo visual donde estaríamos encerrados tres días disfrutando de nuestra dosis de rock y descubrimientos. Una pequeña zona comercial de camisetas y cd’s, un stand de Guitar Hero, y otro para hacer jam sessions que tuvo mucho éxito. Pero en lo que a música se refiere, el primer día tuvo grandes altibajos. Tras el pistoletazo de salida de Jenny Dee and The Deelinquents, nos encontramos con la extraña propuesta que sustituían a The Queers, Inspector Cluzo, dúo francés de rock intenso con tintes AC/DC y una actitud chulesca donde las haya, a las seis de la tarde se dedicó a insultar al respetable y a desmontar la batería a patadas entre canción y canción. Mucho más intenso que lo tienen grabado por ahí. Curioso.

La oportunidad de resarcirnos vino de la mano de los madrileños Burning, en un festival en el que estaban en su salsa, ya que su actitud y su repertorio basado en los clásicos conocidos por todos, Jim Dinamita o el clásico “Qué hace una chica como tú en un lugar como este“, sirvió para empezar a calentar el ambiente de un festival algo desangelado hasta esa hora.

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Mientras escuchamos White Denim, banda americana de rock Indie experimental, aprovechamos para descansar un poco ya que en breve tendríamos que posicionarnos cerca del escenario, a la espera de los platos fuertes de la jornada. Y como es sabido, hay que guardar las fuerzas necesarias en un festival de este tipo, que son muchas bandas y mucha música por asimilar. Y por suerte, no hubo nada que asimilar de The Breeders, aparte de la vergüenza ajena que dio su concierto. Totalmente falto de energía y de conexión con el público, sin el más mínimo rastro de actitud que se espera de una banda consolidada internacionalmente y con un bagaje suficiente con la presencia de las hermanas Deal. Apenas hubo una pequeña respuesta cuando sonó “Cannonball”, el tema estrella de su repertorio. Parecían más pendientes de la próxima llamada de Black Francis que las saque de su letargo musical, para la próxima aventura con The Pixies que por demostrar sobre el escenario lo que se suponía que hacían bien. Una total pérdida de tiempo.

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Menos mal que la llegada de Juliette Lewis nos cambió la cara, porque donde antes había faltado actitud, ella, que repetía presencia en el festival, ahora acompañada de su nueva banda The New Romantiques, demostró que la ex-actriz domina las tablas de tal manera que recordaba al arrojo de PJ Harvey o Maika Makovski, mientras desgranaba temas tanto de su etapa con The Licks como de su flamante nuevo álbum, algo más comedido y concentrado. La gente le acata que el hecho de ser actriz marque su pose o que su banda de mercenarios sea fría y distante, pero mientras nos encontremos con perlas tales como Suidice Dive bombers o la potente versión de su tema You’re Speaking My Language, no hay problema ninguno. Sin duda, supuso la gran sorpresa del jueves y la confirmación de una gran propuesta.

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Y para cerrar tuvimos la actuación a trompicones, debido a problemas técnicos, de los suecos Hardcore Superstar, una banda de la cual tenia muy buen recuerdo de su primer cd, It’s Only Rock&roll, una interesante obra hard & sleazy en acorde de la ola rock del norte de Europa, capitaneada por Hellacopters y Backyard babies, pero que últimamente han metalizado su sonido y su aspecto hasta casi compartir más similitudes con Judas Priest. Al final, debido a los parones por problemas técnicos el concierto no fluyó como debería, pero elevó la nota media de la primera jornada del festival.

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El cartel del viernes obviamente iba a ser otra cosa, ya que, esta vez, si y no como hace cuatro años cuando se cayeron del cartel, los hermanos Robinson ya estaban en la ciudad. Este año, además el ARF salía de las puertas de Mendizabala y mediante dos conciertos gratuitos en la Plaza de la Virgen Blanca tuvimos la oportunidad de saborear unos cuantos temas de Eli “paperboy” Reed el viernes y Mike Farris el sábado, una iniciativa muy bien recibida por los asistentes que estábamos allí. Una oportunidad para llevar lo mejor del festival a las calles de Vitoria.

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Ya en el recinto de conciertos, la presencia de Howlin’ Rain y Elliot Brood, dos bandas que tenia mucho interés en disfrutar en directo, quedaron algo deslucidas tanto por la hora intempestiva en las que tocaron, abriendo la jornada del viernes, y por lo reducido de su setlist, pero son dos bandas que llevan el rock clásico con elementos psicodélicos hasta ciertas connotaciones folk, grandes descubrimientos típicos del ARF, ya que siempre te llevas unos cuantos nombres para investigar.

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Eli “paperboy” Reed o uno de los mejores conciertos que han pasado por aquí. Aunque la su carrera ya ha dejado de ser una sorpresa, un secreto a voces, el neo – soul que desprende este chaval de 24 años, la energía y el dominio de la escena es espectacular. Presentando su nuevo cd, “Roll With You“, Eli Reed, de aspecto elegante, se transformó delante nuestro en una maquina de soul, de alma, en un predicador de la música negra que recorre sus venas y gracias a una poderosísima banda de acompañamiento, The True Lovers, reventó la carpa donde estábamos gracias a la fuerza condensada en formato de temas como (Doin’) the boom boom, Take my love with you o It’s Easier, dejando claro de antemano que será uno de los triunfadores de este año. Pese a que nos quedamos con ganas de más y con la duda de porqué no habían colocado su actuación en el escenario grande, la sensación de que Otis Redding estaba a nuestro lado. Siendo éste el ultimo concierto de la gira europea y se transmitía una sensación de fiesta entre los músicos, que no hacían más que tirarse vasos de agua y gastarse bromas, mientras que el Eli Reed ejercía de maestro ceremonias con una energía abrumadora.

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Tras semejante reconversión al soul y con el cuerpo a mil por hora, descubrimos que Bad Brains había cancelado su gira europea y en un hábil movimiento de fichas los organizadores plantaron a UK. Subs en su lugar. Punk de alto voltaje pero que lamentablemente acabó sonando bastante repetitivo, así tras ver unos cuantos temas aprovechamos para descansar un poco, que aun quedaba mucho festival por delante.

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Tras The Zombies, que habían repasado su prolífica carrera en un escenario a medio gas, pero que no dejó de sonar clásicos como Odissey & Oracle, God gave rock n roll to you o Time of the Season, llegó el momento de uno de las sorpresas de la jornada. Pese a que no daba nada por ellos, y de hecho me había olvidado de su existencia, Soul asylum dejaron un buen sabor de boca. No había demasiadas pretensiones, y en su lugar vimos que se mantienen en muy buena forma, y eso que llevan juntos desde 1981. Su set empezó brillantemente con Somebody to shove, All Is Well y Lately y continuó en forma de presentación de temas de su reciente trabajo, The Silver Lightning. Temas tan manidos como Misery, Runaway Train nos traía recuerdos de su etapa dorada a mediados de los noventa, cuando trabajos como Grave Dancers Union y Let Your Dim Light Shine, sonaban constantemente en la radio de medio mundo. Black Gold, Just Like Anyone o el cierre con Stand up a be Strong con su roadie a la guitarra acústica demostró que no fue un regresó triunfal porque nunca se habían ido.

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Y al final llegó el momento del festival. Después de diez años sin pasarse por aquí, los primeros acordes de Sting Me confirmaron que The Black Crowes estaban entre nosotros. Y de qué manera! Un setlist a prueba de bombas, donde destacaron una gran parte de temas de sus dos primeros discos, Shake your money maker y Shouthern harmony and musician companion, en detrimento de sus últimos cd’s, de los cuales apenas rescataron algún tema, además de presentar su nuevo trabajo “Warpaint“, del cual sonaron Goodbye daughters of the revolution, Wounded Bird y Oh, Josephine. Suponemos que debido a la larga ausencia en nuestros escenarios se marcaron un repaso a gran parte de sus éxitos, Remedy, twice as hard, Wiser time, Thorn on my pride, con una larguísima jam session en su interior. Nosotros estábamos encantados y ellos transmitían que se lo estaban pasando en grande, disfrutando de un concierto bien controlado y sobre todo que a pesar de todos estos años, seguían estando en estado de gracia. Ver a Chris Robinson bailar como antaño, Rich hierático como siempre haciendo sus solos y rítmicas o la presencia de Luther Dickinson sustityendo a Marc Ford, fue uno de los momentos más grandes de la historia del ARF. Sorprendieron cuando atacaron She talks to angels o Jealous Again pero Soul Singing sonó a gloria gracias a la aportación de sus coristas, dejando para cerrar el concierto con una energética Thick n’ thin. Una banda de ese calibre siempre se dejará canciones imprescindibles fuera del setlist pero la entrega y la selección de lo temas estuvo a la altura de las circunstancias.

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Y tras el impacto de la magnifica actuación de los cuervos negros recibimos otro impacto, pero éste más visual. El garage punk de los japoneses Electric els Shock, un power trio demencial, con batería que tocaba desnudo a modo de tributo a RHCP de la época Mother’s Milk y tocando con cuatro baquetas, ¡dos en cada mano! Un torrente de energía y consiguió levantar las pocas fuerzas de los que aún quedábamos por ahí, gracias a temas como Suicide rock and roll o Scream for me.

El sábado se prometía más tranquilo y con la sensación de haber visto ya lo mejor del festival, ya que a sobre el papel el cartel era un poco deslucido en relación con lo visto hasta ahora. El rock sureño de Johnny Kaplan nos trajo de nuevo los aires que The Black Crowes y Ryan Adams, destacando “Ride Free”, “Damaged” y la versión de” Five to One “de The Doors, mostrando el característico sonido Azkena. Mientras Dan Auerbach y Woven Hand, ex – 16 Horsepower, dejaban un buen sabor de boca The New Christs, sonó correcto e intenso pero lejos de lo que podría ser recordado como uno de los momentos álgidos del festival. Y es que nos hace difícil recordar cualquier cosa que sonase antes del otro momento cumbre de los tres días de rock en Vitoria – Gasteiz: Mike Farris simplemente arrasó. El regreso del ex – cantante de Screaming Cheetah Wheelies volvió a convocarnos ante un repertorio de gospel soul – rock de gran cilindrada. Trasmitió una cantidad de energía que consiguió ponernos a todos la piel de de gallina. Se les veía disfrutar y su banda Roseland Rythm Revue estuvieron pletóricos. Sit down, Selah, selah, Oh, May don’t you weep, Take me (I’ll take you there) nos dejó extasiados. Impresionante. A destacar que parte de su banda eran músicos locales fichados ese mismo día, cosa que resulta impactante visto la calidad y la fuerza de la actuación de Mike Farris.

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Molly hatchet, banda sureña que comparte trono junto Lynyrd skynyrd, sonaron atronadores presentando su hard blues en temas como Flirtin’ with Disaster y versión incluida, Free bird, demostrando que su inclusión en el cartel no fue casual. Como tampoco lo fue el poder ver a The Soundtrack of Our Lives, rock con elementos psicodélicos, una banda entregadísima en una carpa con un sonido demasiado alto. Su psicodélia a veces se perdía debido al volumen de la música, pero dejó el pabellón bien alto. Su mezcla de rock setentero, The Doors, The Who y Pink Floyd contentó al personal, destacando Universal Stalker, Second Life Replan, Nevermore, o Sister Surround. Una banda a tener muy en cuenta.

Una cosa que ya dejé claro con la actuación de The Breeders es que lo que más me molestó fue su ausencia total de actitud. Y eso también se tiene que achacar a la pobrísima actuación de Fun lovin Criminals. Lamentablemente uno de los conciertos que más esperaba, después de dos discos muy recomendables, Come Find Yourself y 100% colombian, perdieron todo crédito ante su publico primero por rockarorizar la mayor parte de su repertorio y rellenarlo con versiones insulsas y pausas demasiado largas entre temas. Es como si se hubieran dado cuenta que estaban en un festival donde no encajaban nada y por ello, la elegancia, chulería y hip hop de New York que transmitían temas como Scooby snacks, desapareció totalmente. Justamente cuando dejaron los temas tal y como son, como King of NY, Love Unlimited o Korean Bodega la cosa cambiaba totalmente. Lamentable que una banda no se crea su propia propuesta y deba rellenar su setlist con Foxy lady, Rnr de Led Zeppelin, y unos acordes de We Will Rock You mientras dejaban el escenario. Nada que ver con el concierto en su mejor momento que compartí con Genecillo hace muchos años atrás y que recuerdo como una gran experiencia.

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Y en la recta final, Alice Cooper nos dio exactamente lo que habíamos venido a buscar. Clásicos como I’m eighteen, Poison, School´s out, Under my Wheels y No More Mr. Nice Guy , mucho teatro. Una banda de lo más solvente y Alicia haciendo lo mismo que lleva haciendo desde hace décadas, teatro y rock and roll, sangre y ahorcamiento incluido. Y mientras, Toy Dolls pues simplemente lo que se esperaba de ellos, punk gracioso, sentido del humor grueso a altas horas de la madrugada para los más entregados a la causa.

Tres días de rock, grandes momentos y decepciones, 35.000 personas en total y con la intención de volver el año que viene. El Azkena Rock Festival cumple. Hasta cuando el cartel no llama especialmente la atención, siempre hay algo para degustar. Así que tras ver los números de la organización, confirmando un resultado notable de asistencia y de calidad de las actuaciones, creo que tendremos Mendizabala para rato. Y eso, tal y como están las cosas, es una alegría.

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