10 June, 2009, 11:06 am

PRIMAVERA SOUND (29-31/05/09 – Parc del Forum, Barcelona)

De aquellos polvos (excelente y abundante cartel) llegaron estos lodos (76 000 personas, record de asistencia). Esta es una buena manera de titular lo que resultó este año el cada vez mas popular festival á Barna, obviando polémicas absurdas como las que abundan en algunos foros sobre si el público iba a divertirse mas que a escuchar música y chorradas de esas.

El solete estival que acompañó todo el evento invitó a acercarse hasta el escenario RDL el jueves para ver a La Bien Querida. Apadrinada por J de Los Planetas y Antonio Señor Chinarro Luque, la vasca practica canción ligera en la línea de Grupo de Expertos Sol y Nieve tan ligera como insustancial, perfecta como música de fondo de conversaciones intrascendentes con medio litro de cerveza en la mano, que es lo que se estiló. En el mismo escenario y con similar fortuna, pero con el plus que representaba el hecho de ser unos “míticos” tocaron The Vaselines. Curiosa paradoja la suya, sus temas más populares son los que versioneó Nirvana (era uno de los grupos favoritos de Cobain) y el público los celebró como si de un concierto homenaje al legendario trío grunge de Seattle se tratara. Junto a Molly Lips o Jesus Don´t Want Me For a Sunbeam destacó la obsesión en los comentarios referentes al sexo de los dos cantantes. Curioso.

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Había expectación por ver a Yo La Tengo. Los de Hoboken tienen repertorio y son una excelente banda y si algo ha caracterizado sus directos siempre ha sido la especial conexión que han logrado con el público. Pero algo debió de pasarle a James McNew que vino pasado de rosca con la distorsión de su guitarra. Entre eso y el sonido infame (una de las constantes del escenario ATM con salvadas excepciones) temazos como Autumn Sweater sonaron a garrafón. Tuvieron que llegar, nueve años después de su último disco, The Jesus Lizard para elevar considerablemente el nivel de las actuaciones. En su vertiente más punk y con un David Yow absolutamente poseído, los de Chicago demostraron lo que hay detrás de una banda de culto. Punk, pero en vertiente electrónica, es lo que ofreció The Bug en un concierto increíble para los que no se asustaron por el ruido. Pero las dos mejores actuaciones de la noche, como lamentablemente suele pasar en ocasiones coincidentes en el horario, distantes en los escenarios, vinieron de la mano de Aphex Twin y The Horrors. Lo de los segundos es un caso digno de estudio. Tras editar un disco debú regulero, dar la nota con unos directos pésimos y ser mas populares por sus pintas siniestras que por su música, con su segundo disco, Primary Colours, se han redimido y abrazado la fe shoegazer. Ayudados en la producción por el genio de Portishead Geoff Barrow han facturado uno de los mejores discos del año, que traducido al directo sonó impecable y extático. Sin duda, uno de los conciertos claves del festival. Lo de Richard P. James se explica más fácilmente. Impredecible, puede hacer un live act como una sesión de hip-hop o rayarse con cualquier género que le apetezca en ese momento. Pero profesional en esta ocasión y pendiente del género del público mayoritario del PS se desató con un set a base de techno y acid, bruto, bailable y sin concesiones. Impecable.

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El viernes Kitty, Daysy & Lewis, dentro de la extraña ola de interés que por la música de raíz rocker hay en nuestro país, eran una de las bandas más esperadas. No decepcionaron estos hillbillies londinenses (inexplicable). Los adolescentes y multiinstrumentistas hermanos Durham nos transportaron a la música popular que se pudo escuchar en el Kentucky de hace medio siglo o a algún remoto paraje cajún. Clásicos también son los Throwing Muses de esa diosa del rock alternativo que es Kristin Hersh. Rubísima platino, la Hersh nunca ha sido lo suficientemente valorada, quizá porque ella y sus proyectos si que son indies. Llevan años sin editar un disco, pero con su trayectoria y temas lo normal es que el concierto se convirtiera en una fiesta del rock. Tras presenciar los exabruptos de Saint Etienne (como Phoenix la noche anterior pasaban de las bases electrónicas cargadas de bombos a un pop pretendidamente aterciopelado fracasando en ambas suertes) y como la presencia de Jarvis Cocker se impone ante la calidad de sus canciones, llego el momento de ver a The Drones y a Shellac. Los australianos se presentaban como teloneros naturales de los de Albini. Enérgicos y crudos, pero también algo lineales, al menos en la mitad de las ocasiones parecían estar tocando I´m the supercargo. Shellac es un grupo de rock, duro, seco, cortante, ejecutado con sonido y precisión matemática. Y a sus conciertos el público acude con la devoción y entrega propia de un aplicado estudiante del Corán. Tan perfectos en todas sus aristas y sin macula que terminan por ser un puto coñazo si ya has escuchado bien sus discos y los has visto en anteriores ocasiones.

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La última jornada tuvo el comienzo propio de un Woodstock rockero. Bajo un sol de justicia no éramos demasiados los que nos acercamos a ver al autor del mejor disco del pasado año, Chad Vangaalen. Recogiendo temas de sus anteriores discos, desgranó al completo el brillante Soft Airplane, desde Willow Tree hasta la enérgica Bare Feet on Wet Griptape para terminar con esa pieza de american gothic que es Poisonous Heads. Igual de brillantes pero todavía más grandes (por su trayectoria) fueron The Jayhawks, perfectos en la ejecución de sus clásicos temas que les han hecho ser una de las bandas mas influyentes de la música popular. Excelente previo el de estas formaciones para dejar paso a la estrella del PS de este año, el incombustible Neil Young. Nada me da más alergia que los conciertos de dinosaurios pero el canadiense es el jefe de la manada, el viejo león que aún domina. Hey, Hey, My, My, Are you ready for the country?, Keep on Rockin´ in the free world o Heart of Gold, interpretadas a la guitarra o al piano sonaron junto los excelentes temas de su aún fresco Fork in The Road, dejando a uno esa sensación de haber visto un pedazo de la historia del rock. Con esto está todo dicho y solo resta felicitar a la organización por haber paralizado el resto de actuaciones durante las dos horas y media que duró el recital. Tomó el relevo otra banda tan clásica como perfecta en su sonido, como es Sonic Youth. Poseedores de un sonido sumamente característico, los neoyorquinos saben juntar seda y distorsión como ninguno. Tras el repunte que supuso Rather Ripped presentaron su reciente The Eternal junto a su larga lista de clásicos (hubo sitio para Dirty Boots, Teen Age Riot, Silver Rocket, Youth against Fascism y un enorme etcétera.).Perfectos.

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Satisfechos con todo lo visto anteriormente, solo quedaba despedir el festival con la mejor de las caras y actitud bailable al son de los ritmos de Simian Mobile Disco y la zapatilla de Dj Mehdi.