14 June, 2009, 2:18 pm

Nacho Vegas + Aaron Thomas – Circo Price – 04 junio 2009

Pero que malos son los prejuicios. Pese a la insistencia de Genecillo a que le diésemos una oportunidad a Nacho Vegas, siempre se me había cruzado el ex-Manta Ray. No sé si por su pose, su fama de maldito o la sobre-producción de sus discos pero nunca le había dado una oportunidad para escuchar de manera sincera su música. Y eso que a veces reconozco que soy de los que a veces le fascina tanto la historia de ciertos personajes como su obra, como Nick Drake, Syd Barret, Woody Guthrie o Tom Waits. Pero hay veces que un artista se te cruza y punto. Y ya no hay manera de separar la pose, la imagen que tienes de él de su música y entonces es cuando puedes perderte grandes momentos por culpa de los prejuicios antes mencionados.

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Así que ante la oportunidad de poder asistir a un concierto suyo, arrastrado por la insistencia de Cristián, y en un escenario tan atractivo como el Circo Price reconvertido en sala de concierto dentro del marco de Universia Rock, nos plantamos ahí expectantes. Con una media entrada escasa y un sonido perfecto, Aaron Thomas tuvo el difícil trabajo de abrir la velada. El australiano ahora afincado en Madrid presentaba de su interesante Follow the Elephants, diferentes temas como Anymore o la conocida Wasted or Crazy, y entre ellos había lugar para las nuevas creaciones listas para ser editadas en lo que seria la continuación discográfica de inminente grabación. Una onda folk americana con cierta energía y melancolía, similar a Jeff Buckley, Matt Bellamy o L.A., aunque ésta vez se presentaba desprovisto de banda pero acompañado de una voz femenina que dejó un gran sabor de boca y muchas ganas de volver a disfrutar, tal vez en un ambiente más pequeño y próximo, de su música.

Tras un rápido cambio de set, puntualmente salió sobre el escenario la banda que iba a acompañar a Nacho Vegas. Sólida y muy en su sitio, destacando a la guitarra Xel Pereda y a los teclados y coros Abraham Boba, una banda que trabajaba desde la retaguardia, y muy compenetrada siguiendo la estela de un Nacho Vegas, de negro riguroso y con escasas palabras para dirigirse a su publico fiel hasta la médula, el artista gijonés arrancó un concierto con un pletórico Mondúber, de su reciente “Manifiesto Desastre“, seguido de un cabaretero Gang Bang y Dry Martini S.A. que sirvió para que el público se entregara del todo a su propuesta. No hay que olvidar que éste ultimo trabajo ha servido para llenar tres veces la Joy Eslava hace poco tiempo y pese a ser un habitual de los escenarios en la capital, Nacho Vegas sigue siendo un rara avis en la escena musical nacional. Reconocido por todos, tanto en ventas como en prensa, sigue su camino sin dar cuentas a nadie y a nada. Enseguida me di cuenta que la producción de los discos, efectista y llena de elementos que distraen del verdadero fondo musical de sus temas, éstos quedan fuera del directo, versiones desnuda de efectos superfluos y que ganan, si cabe, en emotividad y drama. Ninguna pose exagerada, teatral, nada de la idea que me había preconcebido, tan solo música y unas letras descomunales sobre el escenario bajo una iluminación austera.

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Nacho Vegas es sobrio. Su música en directo es sobria. Dejando de lado excesos anteriores, está ahí para tocar sus temas, sin posibles salidas de tono o rarezas que tal vez me había imaginado con su aureola de maldito. Temas de largo desarrollo, desasosiego, música para un estado de ánimo muy determinado, pero no puedes escuchar todos los días a Tindersticks. Uno a uno fueron desgranando temas de su último disco, acompañados de otras perlas de su repertorio. La triada formada por “Crujidos”, “Miss carrussel” y “Un ocho y medio” que arranca con Nacho Vegas sólo a la guitarra y voz y al que luego se suma la banda, me puso la piel de gallina, confirmando que es un inmenso letrista. Personal y sencillo, sin exageraciones ni adjetivos inabarcables, de lenguaje sencillo. Detener el Tiempo, Nuevos planes, Identicas Estratégias o La Canción de la Duermevela marcaron el paso del concierto por un setlist equilibrado y lleno de hits en la carrera musical de Nacho Vegas. Tras éste último tema salida del escenario y vuelta a por el bis, un bis pletórico con Morir o Matar y El Hombre que Casi Conoció a Michi Panero, marcando el final del concierto y con una banda contenta despidiéndose de su publico.

Así que dejé mis prejuicios en la primera papelera de camino a casa, prometí a Cristián que empezaría a hacerle caso a Nacho Vegas, y pese a que hay cosas que no me convencen para nada, empezaré a investigar sobre su música. Se lo ha ganado.

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