26 June, 2009, 11:36 am

Madness (11/06/09 – La Riviera, Madrid)

madness

Durante el espacio de tiempo que supuso el final de los 70 y los comienzos de la siguiente década, los Madness triunfaron en el Reino Unido (y de allí al resto del mundo a través de la recién nacida MTV) llevando el ska y demás ritmos negros pujantes en los deprimidos barrios obreros ingleses al terreno del pop. Una carrera trufada de grandes singles concentrados principalmente en sus primeros tres discos, después de los cuales iniciaron un proceso que les llevo a largas estancias fuera del juego, con grabaciones esporádicas a lo largo de los últimos veinte años y proyectos en solitario (como los del carismático cantante Suggs, presentador además de varios programas de radio y televisión).

El espíritu de los Madness siempre fue el del clásico hooligan británico (del Candem londinense por más señas), borracho, futbolero, marido de una madre adolescente y subsidiario del paro, con el pub como residencia principal. Por lo visto en La Riviera de aquello solo conservan algunos gestos cerveceros. Y más bien de cara a la galería. En la hora y cinco minutos justos que duro el concierto interpretaron de manera aseada lo más granado de su colección: One Step Beyond, Wings of a Dove, House of Fun, It Must Be Love, My Girl, Baggy Trousers… También versionearon el clásico “I Chase The Devil” de Max Romeo (sampleada años atrás por Prodigy en su también clásico “Out of Space“). La suficiente munición como para que ninguno de los fans allí reunidos, un público heterodoxo donde florecían ingleses muy borrachos con cuarentones nostálgicos y una asombrosa cantidad de pies negros.

Los Madness, a pesar de algunos coletazos protagonizados por el saxofonista Lee Thompson, economizaron guiños y esfuerzos y se limitaron a cubrir el expediente. Nada de esa feroz y carismática gestualidad de la que tanto Suggs como Chas Smash hacían gala acompañando los bailes de la sección de vientos. Trajes impecables, algún canotier, elegantes gafas de sol y pañuelos… La edad pasa factura, como el sonido de la sala, que fue de regular a pésimo desdibujando los temas (hubo debates sobre qué tema interpretaban) y sobre todo el precio de la entrada: 45€.

Foto: Santos Díaz