2 July, 2009, 7:39 am

Ben Kweller, Changing Horses

kweller

Ben Kweller, Changin Horses(ATO Records,2008/2009)

Previsto para finales de 2008, no vio la luz hasta febrero de 2009 el cuarto álbum de Ben Kweller.

Con un toque más country que en sus anteriores trabajos en solitario, y ya sin apenas reminiscencias de sus comienzos con Radish en lo musical, sí en las letras y melodías, nos llega un disco más maduro que sus predecesores, renunciando claramente al lado más chicle de su carrera y cambiando los guitarrazos por detalles mucho más elegantes con la aportación de Kitt Kitterman al pedal steel y dobro, redondeando ese sonido que nos permitiría calificar este disco como country alternativo más que como el pop-rock de sus anteriores trabajos.

El disco comienza con “Gipsy Rose“, una declaración desde los primeros sonidos del dobro de lo que va a ser el LP, sin estribillos claramente definidos en este tema, con un estilo mucho más libre en las guitarras y con unos detalles a ritmo de vals que harían revisar la carátula si no fuera por la tremendamente reconocible voz de Ben. Continúa con “Old Hat“, un medio tiempo que puede recordar a Wilco fácilmente, con la voz de Ben en uno de sus mejores momentos, de una sensibilidad exquisita. El tercer corte,”Fight“, es el primer tema movido, con un estribillo muy pegadizo y unos detalles geniales en la letra “some days are aces, And some days are faces, Well some days are 2′s and 3′s“, simplemente genial. Hurtin’ You vuelve a traerme a la cabeza a Jeff Tweedy, con quien Ben compartió escenarios al comienzo de su carrera en solitario, y queda claro que aprendió bien. La primera cara acaba con “Ballad Of Wendy Baker“, un tema lento a guitarra y voz, con algunos detalles de bajo y cuerda para jugar con la intensidad en un tema muy íntimo y personal.

La segunda cara comienza con “Sawdust Man“, otro de los momentos álgidos del disco en el que se aprecian claramente las influencias pop de Kweller, con un piano honky-tonk y unos detalles de steel guitar que hacen que encaje perfectamente en el contexto del álbum: un tema con transfondo blues con influencias pop y arreglos de country. Le sigue “Wantin’ Her Again“, un tema más folk, muy dylanesco; un interludio antes de “Things I Like To Do“, un tema mucho más en la línea de Kweller con una letra muy pop, pero hecho con tanta gracia que hasta Lynyrd Skynyrd podrían hacer una versión y no sonaría extraño; es uno de los momentos del disco en los que aunque la historia de Ben nos diga que empezó haciendo grunge y que lleva casi diez años viviendo en Nueva York, está claro que se crió en Texas. “On her own” es el tema más en línea con sus anteriores trabajos; sólo los arreglos de slide y piano consiguen que encaje con el resto del trabajo; es un hit pop. El último corte, “Homeward Bound” es una balada con sonido Nueva Orleans, casi un espiritual

Es imposible discernir a estas alturas si este álbum será una curiosidad en la carrera de Ben Kweller al estilo del “Jacksonville City Nights” de Ryan Adams, pero a mi ambos me parecen de lo mejorcito que han firmado sus autores.

El disco ha decepcionado a muchos de sus acérrimos, pero si hay una palabra para definirlo en el contexto del trabajo de Kweller, esa palabra sería madurez: una madurez asombrosa y brillante para celebrar el ascenso de una carrera intermitente del niño prodigio que nunca acabó de ser. De lo mejorcito del 2009.

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