3 July, 2009, 10:32 am

Manic Street Preachers, “Journal for Plague Lovers”

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Manic Street Preachers, Journal for Plague Lovers (Columbia, 2009)

Huele a chamusquina desde el principio. El año pasado, tras declararse oficialmente la muerte de su guitarrista Richey Edwars, desaparecido hace más de 14 años, anunciaron que su próximo disco incluiría letras de este, procedentes de un libreto de notas que dejó el -ahora sí se puede decir esto- finado a los 27 años (una edad de fallecimiento perfectamente natural para un rockero torturado).

Buena coyuntura para los maníacos para hacer un disco “vuelta a los orígenes“, ese tipo de disco que toda banda corredora de fondo realiza alguna vez tras diversos bandazos y resultados irregulares. Reconciliarse con los fans (algunos aún echan de menos los días con Richey), intentar ganarse el respeto de la crítica, tibia desde la publicación de sus 3 álbumes más conocidos (”The Holy Bible“, “Everything Must Go”, “This is my truth…tell me yours“), parecen ser los objetivos del trío de Gales.

Dejando a un lado consideraciones varias sobre si es una estrategia moralmente aceptable el seguir ventilando el tema del suicidio de R. Edwars, y ya que a todos nos gusta la carnaza, habrá que ver si este material ofrece algo más que los 3 últimos discos, soportables siempre por 3 o 4 temas entre mucho material de relleno con poca chicha y coqueteos con el sonido U2, el AOR de radiofórmula y disco-music para puretas, aunque en lo lírico siguieran hablando de temas sociales y política (se parecen mucho a The Clash en este sentido).

Ey, tenemos un montón de letras de Richey, como cuando lanzamos “The Holy Bible“, con ese disco la crítica y los fans nos pusieron por las nubes y el “suceso Richey” alimentó el morbo de los compradores…necesitamos otro disco igual. Esta parece ser la idea que rondó por la mente del trío cuando contactaron con Steve Albini, ese nerd genial amante del sonido sucio que hizo maravillas con el “In Utero” de Nirvana. Esto es sobre todo evidente en “Peeled Apples”, “All is Vanity” o “Bag Lady“. Las líneas de bajo, la forma de cantar de James Dean Bradfield…nos remiten a 1994. Y en otros como en la estupenda “Marlon JD“, además nos vienen ecos del “Generation Terrorists“.

Aún así sigue habiendo momentos calmados, con baladas orquestadas o acústicas, propias de los tiempos en que se los metía en el paquete del britpop, aunque ellos fuesen más de rimel y trapitos de leopardo. Una de ellas (William’s Last Words) está cantada por el bajista Nicky Wire y eso desluce un poco el resultado, aunque es un cambio refrescante, ya tenemos mil temas parecidos con J.Dean. La producción de S. Albini hace que estos momentos no sean tan azucarados como en otros discos.

Sin embargo, lo que hace que este disco nos parezca mejor que los anteriores (y lo es), para qué engañarnos, son los temas rockeros que ya están celebrando los fans con entusiasmo. Son, además, de lo mejor de su producción, en mi opinión, y tengo un par de candidatos para ser clásicos de la banda. En cuanto a las letras, al no ser angloparlante aún no las he podido procesar con detalle, pero se intuyen, sello
característico del desaparecido, más nihilistas y de lidiar con obsesiones personales que las habituales monsergas de comunismo de salón.

Un buen disco de los galeses, independientemente de las críticas de oportunismo que he dejado caer, que te va a traer a la mente los mejores momentos del “Gold Against the Soul“, el “Generation Terrorists” y el “The Holy Bible“… De hecho, es el disco que en una realidad alternativa los galeses hubieran realizado justo tras este último.

Nada nuevo, pero muy digno. Yo los echaba de menos, supongo que tú también.

Descanse en paz, Richey Edwards. Ahora sí.

+++directo

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