DARK NIGHT OF THE SOUL, Sparklehorse & Danger Mouse

Dark Night of the Soul, Sparklehorse
Discazo. La oscura sensibilidad de Sparklehorse (aka Mark Linkous) junto a la habilidad para el cacharreo electrónico de Danger Mouse (la mitad de Gnarls Barkley), y todo ello aderezado con colaboradores de lujo en las voces. No hay nada que estorbe en este disco que llega tras varios años de silencio del señor Linkous y que además se ha visto trabado en su distribución por problemas contractuales con EMI. De hecho el disco de momento no va a llegar a las tiendas, está disponible para escucharse en streaming como ya anunciamos hace algunos días y se va a editar un libro que contiene fotografías originales de David Lynch, que formaban parte del proyecto original, con el que se regala un CD-R para que grabes en él lo que creas oportuno.
El disco se abre relativamente luminoso con las aportaciones de Wayne Coyne (The Flaming Lips) en ‘Revenge‘, un tema de lenta cadencia con un estribillo de melodía preciosa muy en la línea de las últimas canciones de Sparklehorse, y de Gruff Rhyss (Super Furry Animals) que pone la voz en el segundo corte del disco, ‘Just War‘, de la que resulta difícil desprenderse. Pero poco a poco la oscuridad se cierne sobre la escucha justo cuando Julian Casablancas despunta como no lo hacía desde el primer disco de The Strokes. A partir del quinto tema y hasta que aparece Vic Chesnnutt por partida doble al final la luz va desapareciendo irremediablemente introduciendo a quien escucha el disco en un denso mundo propio de una de las pesadillas de Lynch.
Denso, arriesgado, oscuro, lleno de sonidos de cachibache electrónico pero sin dejar de lado lo orgánico de sus intérpretes. Dark Night Of The Soul, además de ser el título de la obra más conocida de San Juan de la Cruz, es uno de los discos del año y eso que no se ha editado y está por ver si se editará.
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