LET’S CHANGE THE WORLD WITH MUSIC, Prefab Sprout

Let's Change the World with Music, Prefab Sprout
Paddy McAloon es uno de los genios más infravalorados que la historia de la música popular ha conocido. Al frente de los fundamentales Prefab Sprout nunca ha alcanzado un éxito rotundo, la suerte nunca le ha acompañado, aunque en los medios especializados siempre se le ha apreciado y últimamente se le ha colocado en el lugar que merece. Curiosamente el aumento en su consideración como el genio compositor que es ha llegado cuando se han empezado a echar de menos sus trabajos. Desde 2001 no teníamos una referencia nueva de Prefab Sprout y 2003 fue el año de su último trabajo en solitario, I Trawl the Megahertz. La espera por fin ha concluído con la edición de Let’s Change the World with Music, un disco que ve la luz en 2009 pese a haberse grabado en 1992.
En el momento de su gestación, las maquetas que McAloon mostró a los responsables de Sony, su discográfica en aquel momento, no gustaron mucho a los directivos. Los malentendidos entre ambas partes acabaron por dejar el álbum, que habría sido producido por Thomas Dolby (productor de la obra maestra de McAloon, Steve McQueen), en el olvido. Ahora, cerca de 20 años después el disco se ha editado sin más que dando un lavado de cara a las grabaciones originales utilizando la técnica actual, pero sin grabar nada de nuevo. El resultado es una auténtica maravilla pop, que demuestra que la genialidad no entiende de temporalidad. El sonido es el propio de la época en la que se gestó la obra, y sin embargo lo que en otro disco parecería desfasado en Let’s Change the World with Music se convierte en nostálgico. Una especie de tributo al mejor pop de finales de los 80 grabado en su propia época y que ha permanecido oculto como si de una cápsula del tiempo se tratase para aparecer en el momento apropiado. Escuchándolo, te acuerdas de los mejores Pet Shop Boys, de The Blue Nile y sobretodo de Prefab Sprout.
Tratándose de Paddy McAloon, esto casi podría verse como un disco autobiográfico, aunque editándose ahora sería más correcto entenderlo como unas memorias, parece que padece una enfermedad que ha limitado sus sentidos del oído y la vista. Todo el disco gira en torno al concepto música, a estar enamorado de escuchar música y de componer música. “I love music in every style, I love music, the things she says” dice la letra de ’I Love Music‘. ”Here comes the last of the great romantics, faithful and true, believing in you, regardless of the things you do” canta refiriéndose a él mismo y su relación con la música en ‘The Last of the Great Romantics‘. ‘Ride‘ es el tema con más ritmo del disco, hasta bailable, en el que McAloon se pregunta si la vida es la prueba de sonido o el show. En ‘Meet the New Mozart‘ utiliza la figura del compositor para hablar de la comercialización del arte.
Curiosamente McAloon ha eliminado de la colección los tres temas que compuso con el nombre del disco, uno de ellos pensado para ser cantado a dúo con Barbra Streisand. En su lugar, ha decidido comenzar el disco con ‘Let There Be Music‘, su reinterpretación del Génesis. Hágase la música. Hágase Let’s Change the World with Music, para el que escribe el mejor disco del año.



