10 December, 2009, 1:13 pm

SIGNS OF INFINITE POWER, Fu Manchu

Fu Manchu - Signs Of Infinite Power

Fu Manchu - Signs Of Infinite Power

Por suerte o por desgracia, la música en la actualidad atraviesa una época en la que las etiquetas tienen un valor real muy escaso, por no decir nulo, a la hora de hacerse una idea sobre un determinado grupo y/o disco. O quizás nunca lo han tenido, pero ahora se hace más patente en un momento en el que los límites en el estilo son bastante difusos en gran parte de la música que se lleva haciendo de un tiempo a esta parte.

Sin embargo, quizás por ser la excepción que confirma la regla, podemos observar que hay un reducto de artistas que, bien por romanticismo, por filosofía o incluso por escasez de amplitud de miras, siempre se desenvuelven en unos mismos parámetros bastante sencillos de identificar. Es el caso de Scott Hill y sus Fu Manchu, que permanecen impertérritos al paso del tiempo y las modas disco tras disco.

Signs Of Infinite Power no es, desde luego, una excepción. Desde el comienzo con Bionic Astronautics estamos ante un nuevo disco de Stoner Rock de manual. Guitarras áridas, ásperas e inquietas. A pesar de contar con una producción un poco más depurada, la banda no ha perdido nada de su sonido desértico y pesado, que a veces suena a Black Sabbath y a veces a sus alumnos aventajados Alice In Chains (influencia esta última que se nota sobre todo en Webfoot Witch Hat, un corte que posee un matiz más progresivo del que acostumbra la banda), pero sobre todo mucho fuzz y guitarras adictivas con las que entran ganas irrefrenables de hacer air-guitar.

Estamos pues ante un disco que no decepcionará a los seguidores del género, que a los que sean primerizos en el mismo les entusiasmará y a los que lo siguen con cierta distancia les parecerá “más de lo mismo”. “Signs Of Infinite Power” no engaña a nadie, sigue los esquemas tradicionales del Stoner musculoso que en su momento sonaba excitante en discos como King Of The Road o In Search Of… pero quizás carece de la chispa de antaño, de ese punto excitante y siniestro que en el fondo es la razón de ser del género y de, estamos seguros, Scott Hill.