Living Colour (18/12/09 – Auditorio Miguel Ángel Clares, Murcia)
En una noche en la que, como pocas veces en esta ciudad, llovía a cántaros, una gran masa de asistentes se acercó ignorando tal temporal para contemplar a Living Colour en la sala Audio de Murcia. Empezaron poniendo toda la carne en el asador con “Middle Man” y “Which Way To America”, interpretadas de una forma totalmente incendiaria que muy pronto hizo que el público entrase en calor. Como si no hubiese pasado el tiempo para los de Nueva York desde que publicaran el aclamado “Vivid”, y con un sonido compacto y contundente, el cuarteto hizo que en esos primeros momentos muchos retrocediesen dos décadas en el tiempo cuando el por algunos llamados “crossover” estaba en auge con temas como “Funny Vibe“, “Glamour Boys” o con la bailable y coreada (Everybody!) “Bi” y “Auslander” del trabajo “Stain” (1993).

Tras semejante derroche de personalidad y carisma, bajaron un poco las revoluciones con canciones de su reciente “The Door In The Chair Way”, un disco más oscuro, con un sonido más pesado y que ha sido recibido con tibieza por la crítica. Pero con todo, Living Colour son un grupo con mucho oficio, muchas tablas y solvencia, por lo que el hecho de prescindir de clásicos durante el tramo central del concierto no hizo que el concierto bajase en intensidad, y eso que en sus últimos trabajos no se limitan al rock y al funk, la fórmula que les dio a conocer, también se atreven con estilos menos dados a la mezcla. Canciones como la que abre el disco “Burned Bridges“, “The Chair“,” Young Man“, “Method “o “Behind The Sun“.

Quizás se perdió continuidad en el momento en que Will Calhoun, el batería, se quedó solo en el escenario para interpretar un solo bastante notable con baquetas luminosas incluídas pero que como decimos, no conectaba con el hilo conductor de lo que venía siendo el concierto. Sin embargo eso no mermó la recta final del concierto, en la que la banda se mostró pletórica con su actitud fraternal proveniente del soul, guitarras ácidas y por encima de todo, unos adictivos clásicos que terminaron de envalentonar al público. No sólo por la descarga puramente musical (que también), sino también por el show que armaron los cuatro tanto en el escenario como fuera de él. El bajista, Doug Wimbish, se bajó del escenario para mezclarse con el público para éxtasis del mismo en un momento dado haciendo que su instrumento sonase como una guitarra. Muy espectacular, como el momento progresivo de Vernon Reid, líder del grupo, que deslumbró con un solo en el que pudo desplegar todas sus dotes de guitar hero. Y no se quedaba atrás Corey Glover, 100% actitud encima del escenario (impagable, por cierto, su entrada vacilona y provocadora al escenario con las gafas de sol puestas al comenzar el concierto), como un Sam Cooke moderno (disculpen el atrevimiento) y muy divertido. Elvis está muerto fue coreado por toda la sala con diálogos y gags incluídos en algunos parones de la canción, entre el vocalista y el maestro de la guitarra.

Antes del bis cayó su canción más afamada, “Cult Of Personality”, cuando la comunión con el público ya era total. Los botes del público vendrían con la potente “Bless Those” del último disco, hasta se atrevieron al final con el “In Bloom” de Nirvana en una muestra más de la falta de complejos, del atrevimiento y del eclecticismo de un grupo con carisma a raudales que no sólo no defraudo, sino que superó las expectativas en lo musical que podrían generar.
Fotos: Inma Gómez



