The Bottle Rockets (19/01/10 – Stereo, Alicante)
Son escasas las ocasiones de poder presenciar un concierto de rock de raíces en el sur de la península, y Alicante es la apuesta más recurrida de aquellos que optamos por la peregrinación, bien sea por el rock (por supuesto), o por disfrutar de un abanico más amplio.

Así lo hicimos anoche para ver a The Bottle Rockets, una banda que por su saber hacer debería llenar aforos y sin embargo apenas se completó media sala, menos que lo hiciera con Blackberry Smoke hace un mes a pesar de ser los primeros unos veteranos. Puntuales Brian Henneman y los suyos salían a escena con “Hard Times”, perteneciente a su último disco Lean Forward, aún eramos unos pocos y el ambiente apenas se había caldeado, mas pronto lo haría, y es que la banda nos embelesaría en cuestión de minutos.
Bottle Rockets es una banda con tablas de sobra para demostrar de donde vienen y a lo que han venido, a ofrecer un buen concierto de rock, un sonido limpio, una ejecución ejemplar (sobre todo el líder a la guitarra y el batería Mark Ortmann nos dieron grandes momentos) una voz complaciente y cautivadora y un rato más que agradable que te transporta por una hora y pico al país del que provienen. Y es que a una no le importaría encontrarles tocando en un club nocturno cada fin de semana acompañando la birra que diriges hacia el paladar.

Los de Missouri lucieron un repertorio variado entre su extensa discografía. Eligieron canciones en su mayoría del 24 Hours A Day, Brand New Year y Lean Forward más algunas escogidas del Leftlovers, Bottle Rockets y The Brooklyn Side. En el primer asalto interpretaron “24 Hours A Day” seguida por “Ever Kinda Everything“, “Slo Toms“, “Things You Didn’t Know” o la gran “Shame On Me“. Una vez llegados a más de la mitad del concierto, Henneman, que mostraba una simpática sonrisa cada vez que escuchaba los aplausos y gritos ovacionales tras la finalización de cada tema, se dirigió al público para dedicar “Love Truck” a las “señoritas” gesticulando e intentado hallarlas entre los asistentes (tan sólo unas cuatro o cinco). Tras “Cartoon Wise” el líder animó a los congregados a apoyar el ritmo de la preciosa “I’ll Be Coming Around” con un alzamiento de brazos discontínuo como si de una protesta unánime se tratase. “Radar Gun“, “Indianapolis” y “Welfare Music” darían paso al bis.
Tras el descanso llegó el turno a la balada “Pot Of Gold“, momento en el cual unos optamos por escuchar atentamente y otros por contarle al colega de al lado sus batallitas personales llegando a molestar en cierta medida. Tras la animada “Take Me To The Bank“, la sorpresa vendría dada por la versión de “Call Me The Breeze” de los míticos del rock sureño americano Lynyrd Skynyrd cuando levantaron una gran emoción, sobre todo cuando esperábamos la que vienen interpretando en el resto de citas de nuestro país, la versión de Bowie, “Suffragette City” (la cual también habríamos acogido de buena gana).
Sentimiento de satisfacción generalizado presenciando a esta gran banda que dejó el listón más alto que cuando les vimos en el festival Azkena Rock. Un concierto que merece preguntar ¿Qué hacías en casa la noche del 19 de enero?
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Fotos: Inma Gómez
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