24 February, 2010, 4:55 pm

THIN THIN LINE, Kath Bloom

Kath Bloom

Thin Thin Line, Kath Bloom

La veterana cantautora norteamericana Kath Bloom ganó algo de su carácter de artista de culto tras la aparición de su extraordinaria ‘Come Here‘ en el film Before Sunrise de Richard Linklater. Hasta entonces las ediciones de sus excelentes discos junto al guitarrista Loren MazzaCane Connors se limitaban a unos cuantos centenares de copias y su universo era conocido por muy pocas personas. El impulso de Linklater le sirvió para que su nombre saliera levemente de la oscuridad y además fue la excusa perfecta para comenzar a escribir canciones de nuevo. Así es como llegaron Come Here: The Florida Years [autoeditado, 1999] y Terror [Chapter Music, 2008]. Tras la edición el pasado año de un disco tributo, en el que participaron entre otros The Dodos, Devendra Banhart o Bill Callahan,  Mark Kozelek (líder de Red House Painters y de Sun Kil Moon) que también participaba en aquel tributo se empeñó en editar el nuevo trabajo de Kath Bloom. Y así es como Thin Thin Line llega hasta nosotros bajo la bandera del sello propiedad de Kozelek, Caldo Verde.

No hay duda de que Kath Bloom es una de las figuras más entrañables de la escena folk internacional y pese a ello casi nadie la ha escuchado jamás. Por su voz parecen no pasar los años, si acaso estos le otorgan mayor capacidad expresiva. La tristeza cantada por Bloom duele el doble, y la felicidad se transmite el doble de rápido. Y su escritura llana y su entusiasmo (como en ‘Freddie‘) te conquistan sin posibilidad de escapatoria.  Thin Thin Line es un disco hogareño que interdigita la tristeza y la felicidad con maestría, de la misma forma que su título hace referencia al escaso espacio que aparece entre ambas. Sus imperfecciones lo convierten en algo capaz de traspasar el (en muchas ocasiones) infranqueable muro entre el autor y el oyente que se genera en los trabajos de estudio, ese que evita la conexión total con la propuesta de un artista. Al final te apetece hacer una visita a su casa y pasar con ella una tarde escuchando sus canciones y tomando café con un buen pedazo de esa tarta que tan bien le debe salir.