Marc Ford & The Steepwater Band (26/02/2010 – El Sol, Madrid)

El dicho popular nos lleva a pensar que “el que tuvo retuvo“. Frase que no podrá aplicarse a la gira que llevó a The Steepwater Band & Marc Ford por nuestro país. Esta debía ser la ocasión perfecta para colocar en el pedestal que se merecen a The Steepwater Band y confirmar que la aventura en solitario de Marc Ford es más sólida que las brillantes aportaciones que hizo a The Black Crowes. Tremendo acierto en el primer caso y decepción en el segundo. La banda de Chicago triunfó sobre las tablas, como si de un novato se tratara queriendo entusiasmar a su progenitor. Por otra parte, el guitarra solista de Los Cuervos Negros decepcionó al hacer partícipe al público de una tediosa noche de blues. Tremendo error el querer pensar que se tiene todo bajo control con el simple hecho de poseer un brillante pasado.
La primera parte del concierto corrió a cargo de The Steepwater Band, en donde presentaron Grace & Melody, su trabajo del pasado año en donde aparcan el blues para abrazar el rock de corte sureño; estilos hermanos que conviven perfectamente en sus nuevas composiciones. Empeñados en destripar las canciones de su último disco, no dieron concesiones al tedio ni un solo minuto debido al poco tiempo del que disponían. Algún tema superó los diez minutos de duración, como el tema “Waiting to be offended“, que dio paso a “World keeps moving on“, un blues rabioso en donde la guitarra Jeff Massey domina los sonidos slide y el wah-wah como si el mismo los hubiera inventado. No todo fueron medios tiempos, ya que la velocidad se hizo patente con el single “At the fall of the day” y “Healer”, un blues rabioso al más puro estilo de White Stripes. Esta banda de Chicago, lleva muchas noches doctorándose cumlaude sobre los escenarios, llegando a emular a grandes nombres del género como Gov’t Mule o The Derek Trucks Band, buenos amigos y colaboradores de su productor, Marc Ford, siguiente invitado de la velada.
Pasados quince minutos, apareció el gran protagonista de la noche, y la razón por la que la sala El Sol estaba repleta, Marc Ford aparecía por detrás de las cortinas de terciopelo rojo, como si de un fantasma se tratara. Con un estilo homeless recién sacado de la cama, se enfundó una guitarra eléctrica y empezó a escupir notas, todas ellas con forma de solo, ya que el acompañamiento lo hacía Jeff Massey y el resto de The Steepwater Band al completo. Ritmos lentos y cadenciosos para un final de fiesta que poca gente esperaba, ya que la vibrante primera parte no tuvo su correspondiente continuación. La banda se enzarzó en demasiadas jams que no llevaban a ninguna parte, sólo a un estado de semicoma por parte de los músicos. El lamentable estado en el que apareció Mr. Ford, ayudó a perder el ritmo del concierto. Hablando demasiado entre canción y canción, balbuceando cosas inteligibles o bebiendo cerveza como si la noche se fuera a acabar. Un mal concierto no empaña una carrera triunfal, por lo que habremos esperar otra oportunidad de disfrutarle en concierto, esperando que recupere canciones de su primer trabajo en solitario, el olvidado It’s about time.
Fotos: Dena Flows



