15 March, 2010, 4:40 pm

THESE NEW PURITANS (11/03/10 – Fundación Caixa Galicia, A Coruña)

Beat Pyramid, el debut apenas hace un par de años de los ingleses These New Puritans, anunciaba ya a una banda completamente entregada a una idea oscura, tortuosa y mecánica de la música, complementada por una voz y fraseo, la de su líder Jack Barnett, muy interesado además en la cultura y rítmica del hip hop (fan declarado de Wu-Tang Clan). Si además sumamos el hecho de que la producción corría a cargo de Gareth Jones, responsable del sonido de discos de gente como Wire o Einstürzende Neubauten ya tenemos la radiografía de una banda que se encuadra ella solita en eso que llaman art rock. Si ese primer largo contenía ya un par de grandes temas radiables, Numerology (AKA Numbers) y sobre todo Elvis, mirando hacia atrás a lo que fueron los PIL de John Lydon, su segundo largo, Hidden, no solo no ha pecado de conformismo, si no que ha doblado la apuesta hasta convertirse en un disco complicado, lleno de aristas y nada complaciente.

El escenario de la coruñesa Fundación Caixa Galicia (buen escenario, mejor acústica, público sentado en butacas) se antojaba como el espacio ideal para la presentación de ese disco de rígidas estructuras geométricas. Solo así podemos definir una grabación monolítica, articulada en torno a una vasta sección percusiva, tanto analógica como digital, repetida en ocasiones a modo de estrofa en diferentes canciones, a los que se añade además diferentes secciones de viento, composiciones propias de la música clásica (trabajaron sobre material previamente interpretado por una orquesta de la República Checa) e incluso coros infantiles. Una propuesta casi conceptual y machacona que no es de fácil digestión.

Con solemne obertura a cargo de la instrumental Time Xone, los puritanos desgranaron la práctica totalidad de los temas de Hidden, con un par de concesiones de las anteriormente citadas al Beat Pyramid, incluido el bis final dedicado a una versión más melódica de Elvis. Alternando la pose hierática de Sophie Sleigh-Johnson tras los teclados, junto a la contundencia de las secciones rítmicas de George Barnett y Thomas Hein, Jack Bernett (transmutado bajo las tenues luces en un Ian Curtis revivido) intentaba casi lo imposible entre trago y trago de lata de cerveza: provocar al personal, hundido en las butacas ante el colosal muro de sonido. No hizo falta. Los presentes allí aceptamos de buen grado la propuesta asimétrica de Hidden y los hay que hasta intentaron bailar sentados.

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