19 May, 2010, 11:45 am

AÑO SANTO, Triángulo de Amor Bizarro

Triángulo de Amor Bizarro - Año Santo (Mushroom Pillow, 2010)

Jubileo Noise

Los que nunca hemos grabado siquiera un disco sabemos, a pesar de ello, que el segundo largo es una prueba de fuego (especialmente después de un debut atronador e impactante) que muy pocas bandas pasan con éxito. Ejemplos hay miles, pero entre ellos no están los Triángulo de Amor Bizarro.
Los gallegos son rara avis dentro de las raras avis y han doblado la apuesta en este brillante Jubileo noise. Contra ellos y contra todos. Contra ellos porqué después de agitados cambios de formación, Rodri e Isa supieron darse cuenta, probando las canciones durante el tiempo que se presentaron como trío que así no daban, al menos para tocar las canciones que construían en su cabeza. Así han llegado desde el interesante grupo Vale Tudo, Rafa Mallo y Óscar Vilariño.
Contra todos, por el proceso de producción, finalmente en manos del versátil Paco Loco (particular Timbaland del indie patrio que en este caso ha firmado un trabajo redondo) y contra las presiones de su sello, por lo general siempre muy perdido en lo artístico, como demuestra el hecho de que no estuvieran muy contentos con el resultado.
Año Santo es una carga de C4 musical condensada en 28 minutos. Menos es más y las 9 canciones que la componen son superlativas. Shoegaze y noise doctrinales y canónicos, donde referenciar ecos a grupos (The Jesus & Mary Chain, Sonic Youth, Surfin´Bichos, etc…) o más géneros y subgéneros sobra.
Sucio pero melódico, asfixiante pero luminoso, las canciones recorren esas letras de extraño costumbrismo… bizarro. El single “De la monarquía a la criptocracia” (extraordinario videoclip) quizá sea la concesión más popular de un disco sin concesiones. Las dos primeras, “Amigos del género humano” y el trallazo de “La malicia de las especies protegidas” levantan un muro de sonido apabullante, una buena introducción hacia los caminos oscuros que anuncian “El radar al servicio de los magos” y (ese bajo hipnótico y obsesivo) y “Muchos blancos en todos los mapas” y que se cerrará en la final y homónima Año Santo. Solo en “Super Castlevania IV” dejan de pisar el acelerador para confeccionar un tema más sosegado, aunque igual de enfermo.
Año Santo es un disco imprescindible, de los que hacen reconciliarse con la escena y, sobre todo, de los que se pueden escuchar una vez tras otra y hacen esperar con ansia su puesta en escena.

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