Dayna Kurtz (18/05/10 – El Sol, Madrid)
Debería estar prohibido dar el pistoletazo de salida al verano sin la visita obligada de Dayna Kurtz. Encuadrada dentro de los actos del llamado Los Martes Al Sol, que consisten en ofrecer conciertos íntimos a unas escasas 100 personas, la cantante de Nueva Jersey vino a presentarnos su nuevo trabajo American Standard, en donde desarrolló una faceta diferente a la ofrecida en sus tres trabajos anteriores, más cercanos al blues y al soul que al country, estilo del que dice “estar enamorada en estos momentos“. En esta ocasión, tampoco vino arropada por una banda, por lo que tuvimos que conformarnos con la versión acústica de la cantautora, que llega a ser más emocionante si cabe, sobre todo por la cercanía que consigue transmitir a las personas que se sientan en torno a ella. En ocasiones daba la sensación de estar asistiendo a la grabación de su primer disco Otherwise Luscious Life, allá en el lejano 1997, un trabajo acústico interpretado íntegramente en directo sin ayuda de ningún músico.

Dayna Kurtz no es una recién llegada ya que lleva más de quince años subida a un escenario, sin importarle si es en un local lujoso con mucha historia en sus paredes o por el contrario es un mísero bar de carretera secundaria. Durante estos años le ha dado tiempo a mudar de piel, pasando de ser una dulce cantautora en el mejor estilo de una Norah Jones acústica, a convertirse por derecho propio en una folk singer que reclama la necesidad vital de revisar las canciones que poblaban las radios en los años 50-60 en los Estados Unidos. Todas ellas salidas de fábricas como Sun Records, que fue cuna de artistas de la talla de Elvis Presley o Johnny Cash.
El repertorio de esa noche estuvo repleto de referencias a su carrera discográfica, con especial atención a su primer trabajo, Postcards From Downtown, de los que rescató Fred Astaire y Miss Liberty; en cambio de su tercer disco, Another Black Feather, nos regaló el dulce sueño amoroso con un bello galán, llamado Fernando, convertido en Venezuela y el sentido homenaje a su amada Nueva Orleans, titulada NOLA. Dayna se caracteriza por llenar sus conciertos de versiones y esta vez no iba a ser una excepción. Si en la anterior visita nos regaló una personal interpretación acapella de La Vie En Rose de su amada Piaf, en esta ocasión la elegida fue Joy In Repetition de un irreconocible Prince, sobre todo para lo acústico de nuestros oídos a esas alturas del concierto. Para despedirse nos brindó Love Gets In The Way, que sonó a gloria, sobre todo por lo dulce de su voz, que por momentos fue lo único que sonaba en la sala, sin necesidad de querer más instrumentos a su alrededor.
Foto: Julio Vallejo
- Publicar única



