7 June, 2010, 3:12 pm

SPIRIT YOUTH, The Depreciation Guild

Spirit Youth, The Depreciation Guild

Kurt Feldman y Christoph Hochheim, ambos miembros de The Pains of Being Pure at Heart, tienen en The Depreciation Guild un segundo lugar donde expresarse de forma más sintética, más espacial, y sobretodo, mirándose a los pies. Su segundo disco, Spirit Youth, deja a un lado los sonidos de 8 bits que asomaban en su debut In Her Gentle Jaws y se presenta como un disco asentado en los pilares del shoegaze (piensa en My Bloody Valentine, Ride o Cocteau Twins y acertarás) pero que muestra mayor entusiasmo por la melodía puramente pop aprovechándose de la distancia temporal con sus influencias, que permite menor esfuerzo en la parte técnica.

Spirit Youth es un excelente ejercicio de recuperación pura de un género que, pese a envejecer mal, vive un momento de revival importante, obteniendo además el beneplácito de la crítica. Pero donde otros se acercan dubitativos para beber pequeños sorbitos de aquí y de allá, The Depreciation Guild aprovechan su entidad de proyecto en la sombra para zambullirse de lleno en las espirales de distorsión, las voces etéreas y los vaivenes sonoros entre la delicadeza pop y las descargas eléctricas. Pero aunque Spirit Youth parece haberse facturado hace 20 años, hay signos inequívocos de su tiempo como los toques sintéticos que salpican todo el álbum y que adquieren mayor entidad en temas como el formidable ‘My Chariot‘  o ‘A Key Turns‘. Las melodías son excelentes a lo largo de todo el disco pese a que en los momentos más pausados parecen estar cerca de caer en los tonos pasteles continuamente (me pasaba lo mismo con las de Hats de The Blue Nile). Sin embargo, nunca lo hacen, y consiguen que ‘Dream About Me‘ o ‘White Moth‘ se conviertan en dos de los momentos más emocionantes del disco. En el otro lado ‘November‘ o ‘Through the Snow‘ se erigen como los cortes más intensos.

Spirit Youth es un fantástico disco que rejuvenece tecnológicamente un género que parecía agotado. Apto incluso para aquellos que no estén acostumbrados al género y que te gustará si siempre te emocionó el final de Lost in Translation.

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