21 July, 2010, 11:10 am

[entrevista] JORDI SKYWALKER: “No existe nada que no se recicle, sólo existe quien se resiste a hacerlo”

Hace unos cuantos años que aquellos cinco chicos de Alameda de Osuna hacían honor al buen rock estatal bajo el nombre de Buenas Noches Rose, ahora, uno de sus integrantes, Jordi Piñol, aka Jordi Skywalker, el que llevara la voz cantante hasta el 98 que abandonase el grupo, se embarca en una carrera en solitario que apunta a éxito. “Si antes era un hippy rockero, ahora soy un hippy hippy” dice el nuevo Jordi, prueba de ello son sus viajes en burro y este debut grabado en un sólo mes, encerrado en estudio junto a su viejo compañero Rose, Rubén, quien ha producido este “Corazón de Padre Atómico” (Paul Music, 2010).

-¿Qué ocurrió hace doce años cuando te bajaste de la furgoneta para subirte a un burro?

Llevaba mucho tiempo perdido, vivía en el centro de Madrid, salía todas las noches y dormía por el día. Un día encontré paseando una hebilla de cinturón con algo que me llamó poderosamente la atención, entre todas parecía decirme, cógeme… era plateada y esmaltada en verde esmeralda, esto puede parecer insignificante pero cuando te encuentras absolutamente ausente en tu vida y todo te parece vacío, una de esas pequeñas cosas puede darte la luz para saber hacia dónde ir… En la hebilla (que aún conservo) había representado un personajillo hecho de líneas muy toscas, curvado, tocaba una flauta. Era KOKOPELLI, un espíritu KACHINA de la tradición HOPI, un espíritu de fertilidad y de abundancia, con su flauta despierta las semillas de la vida. A partir de ese momento quise encontrar un camino que aunase música, vida y camino verdadero… y la voz de ese personajillo me incitó a buscar una respuesta que sólo está en uno mismo. Tuve que bajarme de la furgoneta y caminar con burros, cosas del camino…

-¿Cómo se levanta uno el día después de abandonar una de las mejores bandas de rock de este país?

Bueno, pues me levanto bien. Mientras estuve en los Rose, sabia que éramos un buen grupo, pero tal vez esa fugacidad los ha hecho un poquito más grandes todavía. Estoy muy satisfecho de lo vivido en los Rose y de lo que vivo ahora; lo de ser una de las mejores bandas de rock lo opina el público, el artista no ha de ser muy consciente de ello, si te lo crees arriesgas a dormirte en tu pequeña gloria personal.

-Tanto aprecias a tus burros como para decirles que “son tu hermana, tu amiga, tus pasos son la vida eterna…”.

Creo que la vida al lado de los animales nos humaniza, ya que somos una especie más entre las otras y siento profundamente que mi burrita es mi hermana y mi amiga.

-Qué ocurre en tu vida para volver a grabar un disco.

Oh, era el momento, yo no soy el jefe de estas cosas, digamos que intento dejarme guiar. Sobre todo estar abierto a las posibilidades que te ofrece la vida y el deseo ferviente de hacerlo. Provocaron reacciones en cadena para que el disco exista. Ha sido un gran momento, artística y personalmente hablando.

-En la presentación, hablas de un “arañazo de muerte, convertirse en lobo, el mar, el cielo…” Todas ellas sensaciones muy personales. Dónde has rebuscado para escribir los textos.

Más que rebuscar, he encontrado, y ha sido en mi corazón. En lo que vivo y siento y en quitar paja para poder expresarlo lo más clara y sinceramente posible. No soy muy de literatura, me gusta lo de las tradiciones orales, los cuentos, las parabolillas…

-El disco suena americano, como si hubiera sido grabado por cuatro rednecks en mitad del desierto de Texas.

Eso es porque todos los instrumentos eléctricos que tenemos son americanos, nuestras zapatillas, nuestras bebidas, nuestros programas de tele, nuestros héroes, actores, sueños, nuestra economía, nuestra política, todo lo han diseñado los americanos. Vivimos en el sueño americano y es normal que identifiques ciertos sonidos con América… Siempre pensé que en América había dos grandes cosas, el rockanroll y el baloncesto. Lo demás es muy duro de asumir, me siento como un bárbaro romanizado analizando la situación de su región cien años después de la invasión… muy duro de asumir. Pero vaya, gracias a que metimos también las guitarras españolas!

-El disco te lo ha producido Rubén, tu antiguo compañero en Buenas Noches Rose. Volver al estudio con él, revolvió alguna imagen del pasado.

Si, trajo todos aquellos buenos recuerdos, pero no fuimos a ningún estudio, montamos el estudio donde vivo ahora, en una vieja caseta bascula de camiones de los años 20 o 30. Una experiencia excitante. Me  gustaba el hecho de necesitar un estudio para grabar un disco.

-El sonido del disco es muy orgánico, poco sobre producido, muy “de la tierra”. ¿Era ese sonido lo qué buscabais?

No soy buscador, la intención era encontrar un sonido sin ideas pre-concebidas, Rubén estaba en la misma onda, así que allí nos ocupamos más de grabar y experimentar, o sea de encontrar, más que de intentar sonar a algo, sea lo que sea. Lo mejor fue ir dándose cuenta de que en ese fluir tranquilo e intenso las cosas nos sonaban cojonudas, muy verdaderas, ahí también el buen hacer de Mario-Villoso Torralba, el ingeniero.

-Hay modificaciones en las canciones durante estos años. O se han mantenido igual que fueron compuestas.

Las canciones son entes vivientes que crecen, se desarrollan y cambian. Entiendo así la música y la vida. Un disco sirve como soporte al tema, pero no acaba ahí, las canciones han sido modificadas continuamente, incluso grabándolas muchas se han decidido en el momento y seguirán cambiando.

-En “Muerte Súbita” quieres que te entierren bajo un árbol y que seas regado por la lluvia de Abril. Un bonito final. ¿Es necesario reciclarse?

Reciclarse significa volver al círculo, el ciclo es un movimiento circular. Es la verdadera esencia de la vida y de la muerte. No existe nada que no se recicle, sólo existe quien se resiste a hacerlo o quien toma mucho tiempo para hacerlo. Tiempo, cuestión de tiempo.

-Seguro que la mierda de caballo huele mejor que el humo de los coches. Segurísimo…

Tú lo has dicho…

-Este reciclaje puede ser similar a lo que has grabado, que se aleja mucho a lo que hiciste en los dos discos anteriores.

Sí, claro, me encanta que la gente pueda apreciar que esto es otra cosa, con una esencia parecida, la voz.

-¿Cuántas de estas canciones habrían entrado en un disco de Buenas Noches Rose?

No lo sé pero creo que son proyectos distintos y ahora canciones nuevas, con otra idea de la vida…

-Cómo se pasa de cantar canciones de otros a tener que crear tus propias canciones.

El hecho de cantar mis canciones me acerca más de lo que soy que de lo que puedan creer que eres. Al mismo tiempo, no hay ningún intérprete que no cante de sí mismo. Es el proceso mágico de la música, poder cantar algo que otro ha escrito es un regalo. Hay que aceptar los regalos que te gustan y que te hacen más feliz.

-En estos doce años, ¿has vuelto a subirte a un escenario?

Muy de vez en cuando, con Alameda Do Soulna y en fiestas de pueblo.

-El disco es una auténtica joya. Una caja de cerillas manuscrita, con una piedra, un texto, el disco, un single, etc. Cuidas mucho los detalles y a los que todavía se compran discos.

Hay que darle las gracias de esto al señor Pablo Pinilla, que creó Paul music, su sellito discográfico para poder hacer lo que las multinacionales con sus grandes medios no tienen la imaginación de hacer… Es él quien quería darle al disco esa calidad y clase.

-De ahí a dibujar las canciones, escribiendo a mano los textos.

Si, todo es casero, hecho en un cuaderno por mí y por Isa (mi mujer) y los colegas.

-Mucha gente sospecha que Buenas Noches Rose se juntarán para ofrecer unos conciertos. Sería eso posible.

No tengo ni idea. Yo no pondría impedimento, pero son muchas pequeñas cosas a afinar…

-Me gustaría recordarte un concierto en concreto. Fue en la Sala Caracol de Madrid, en pleno Diciembre con una nevada como no se recordaba en años, presentando “La Danza De La Araña”. En la calle había un metro de nieve y dentro de la sala Buenas Noches Rose dando uno de sus mejores conciertos. La gente enloquecida y la banda dándolo todo. Erais un grupo curioso, en donde se creaba un extraño vínculo con el público.

Los indios llaman a esto “medicina”. Éramos un grupo con buena “medicina”

-¿Te gustan Pereza y Le Punk?

Sí.

-Son buenos continuadores del legado que dejó Buenas Noches Rose.

Claro, ellos son también Buenas noches Rose, como yo.

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