FANG ISLAND, Fang Island
Fang Island arranca con una especie de sonidos de fuegos artificiales sobreprocesados que para mí simbolizan perfectamente lo que se puede escuchar después, porque el primer disco largo de estos jóvenes norteamericanos es como una enorme celebración acelerada y explosiva de precisos cambios de ritmo que es lo más cercano a poner música a una colección de fuegos artificiales que conozco. Mezclando a partes iguales espíritu pop y precisos excesos propios del rock progresivo el disco de debut de Fang Island es toda una sorpresa con la que los niños lo dan todo.
Con sus 10 cortes, Fang Island transmite euforia, diversión y buenas vibraciones a pesar de poseer una estructuras bastante alejadas de los cánones tradicionales y que de primeras pueden resultar ásperas. Pero los cambios de ritmo, los vertiginosos punteos de guitarra, los coros, el puntual ruidismo, se conjugan aquí de forma casi inexplicable para producir un disco que empieza y termina prácticamente sin darte cuenta de en que momentos están los cortes entre canciones. Tras la introductoria ‘Dreams of dreams‘ el disco se lanza al precipicio durante las seis siguientes canciones sin apenas descanso consiguiendo clímax como los de ‘Daisy‘, la segunda mitad de ‘Sideswiper‘ o la raramente familiar ‘Treeton‘. Tras la vorágine el disco parece tomar un nuevo impulso con ‘Davey Crockett‘ que empieza con delicadeza y se va agitando como si estuviese recuperando energía. Es el tema más largo del disco y termina con unos épicos coros acompañados de palmas que se asoman tras una cortina ruidista, que tiene su continuidad en ‘Welcome Wagon‘ que recupera con la misma frescura el impulso inicial del disco. El disco termina como empezaba de forma que si se te ocurre pulsar la tecla de reproducción continuada te resultará difícil saber en que momento empieza de nuevo. Uno de los discos del año.
- Publicar única




