THE SUBURBS, Arcade Fire

Arcade Fire - The Suburbs (Merge Records, 2010)
Lo bueno se debe hacer esperar, como ellos mismos declaran en la canción “We used to wait”. Sin embargo, un año de descanso tras la tremenda gira que sucedió a su último álbum ha sido demasiado tiempo en la penumbra para un grupo que a pesar de su corta existencia ha sabido asentar un sonido propio, peculiar y ecléctico como ninguno, que ha conseguido influenciar a muchos grupos que siguen la estela de su éxito. Una música de una complejidad compositiva extraordinaria, teniendo en cuenta que son siete los miembros que se unen en el escenario: Win Butler, Régine Chassagne, Richard Reed Parry, William Butler, Tim Kingsbury, Sarah Neufeld y Jeremy Gara. Con sus respectivos instrumentos de índole tan diversa, que dista entre violines y sintetizadores electrónicos, pasando por acordeones, xilófonos, pianos, etc., parecen estar más cerca de una pequeña orquesta de lo que realmente son: el grupo de indie actual con mayor repercusión a escala internacional.
Con su primer disco, Funeral (2004), conmocionaron a críticos y oyentes, apoyados por una discográfica que ni por asomo esperaba alcanzar el número de ventas que obtuvieron, y que volverían a repetir con su segundo LP, Neon Bible (2007) . Ahora, vuelven a la carga con su tercer largo, The Suburbs, que se había echo esperar para muchos, siendo tal el interés que algunos sucumbieron a la espera y pudieron obtenerlo por una filtración que se produjo tiempo antes de su salida oficial, a principios de agosto de este mismo año.
Es irónico, pero se han convertido en una de las bandas con mayor éxito de ventas en muchos países, y a pesar de pertenecer a una discográfica pequeña (Merge Records) han alcanzado cifras de ventas propias de cualquier multinacional y grupos mainstream, lo que los convierte en un caso único. Actualmente se mantienen en los primeros puestos de las listas de ventas en EEUU y Gran Bretaña, y, lo más extraño, han alcanzado el segundo puesto de ventas en España, algo imposible de creer teniendo en cuenta las tendencia del mercado patrio, plagado de artistas que mantienen el reducto de éxito conseguido en fábricas de cantantes baratos, llamados comúnmente reality shows musicales. Es de esperar que los conciertos que darán por nuestro territorio, en el mes de noviembre, conseguirán un lleno hasta la bandera.
Lo bueno necesita su tiempo. Es una de las premisas que han tenido en cuenta a la hora de producir este disco, de más de 60 minutos y con 16 canciones. Pudiera resultar a primera vista tedioso o pesado, pero estos chicos han sabido combinar la perfección tal variedad de estilos y ritmos con los que no despegan del hilo de la audición en ningún momento. Es una oda hacia la antigua cultura pretecnológica, que se regía por una temporalidad humana, no artificial y agitada como la actual. Este será uno de los temas principales de los que se traten en sus letras, aunque el álbum se desarrolle principalmente alrededor de un sentimiento de nostalgia y añoranza de épocas pasadas, la infancia en los barrios residenciales, y sentimientos autobiográficos que el líder de la banda, Butler, plasma en las letras.
“Wishing you were anywhere, but there you match the life you’re living disappear. And now I see, we’re still kids in busses longing to be free”
El tema inicial, homónimo al título del disco y primer single, introducirá y cerrará el álbum, concluyendo así una unidad temática que discurrirá por los barrios de la niñez y las inquietudes e intereses que nos rondan la cabeza durante la juventud, como en “Ready to Start” o “Rococo”: “They weem wild but they are so tame”. Además, cómo no, los primeros amores, que se esconden para no ser vistos por miradas furtivas en la penumbra de Half Light I o City with no children; los cambios repentinos producidos en el espacio físico donde se mueve nuestra sociedad actual, a los que se hace referencia en frases como “Oh, this city’s changed so much since I was a little child. Pray to god I won’t live to see the death of everything that’s wild”; y los conflictos entre las tribus sociales o diferentes corrientes culturales que conviven en estos barrios, como en Suburban war: “And now the music divides us into tribes. You choose your ride, I’will choose my side”. Todos estos aspectos son los que hacen avanzar el discurso narrativo que exponen en este caso Arcade Fire, confirmando, como viene siendo costumbre, gran lucidez y elocuencia en sus libretos:“We watched the end of the century compressed on a tiny screen”
Las voces prácticamente a capela de Butler y Chassagne van desapareciendo poco a poco para cerrar el álbum, dejándonos con un profundo sentimiento de melancolía y tristeza por tener que despedir a este disco que sin duda vuelve a confirmar la calidad de cada producto que Arcade Fire saca a la calle.
“If I could have it back, all the time that we wasted, I would only waste it again” (The Suburbs. Continued)
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