Nacho Vegas (16/01/10 – Sala Acapulco. Casino, Gijón)

Volvía Nacho Vegas a su ciudad natal para cerrar, por partida doble, la gira de presentación de El Manifiesto Desastre y del reciente EP El Género Bobo, trabajos en los que el autor, como ya se adivinaba en su colaboración con Christina Rosenvinge, muestra su cara más relajada. Precisamente esa, pero en exceso, fue la sensación que se palpó en su segundo concierto en la coqueta y abarrotada sala de conciertos del Casino gijonés.

La Broma Final” y “Detener el tiempo“, ambas de su última época, abrieron la sesión de modo poco más que agradable y precedieron a un prematuro momento cumbre de la noche. Vegas atacó “La Maldición” y “Gang-Bang“, dos de las perlas contenidas en el doble compacto Cajas de música difíciles de parar (2003), probablemente su mejor obra. A partir de entonces, el cantautor activó el piloto automático para terminar ofreciendo un setlist previsible y demasiado acolchado en el sonido de una banda correcta pero que diluye la impactante presencia de su líder.

Este exceso de acompañamiento perjudicó notablemente a “Que te vaya bien“, “Miss Carrusel“, que sonó tediosa, y a “Crujidos“, quizá el corte más destacable de El Manifiesto Desastre. De este álbum también sonó la menos que discreta “Dry Martini S.A.“, que, no obstante, fue muy aplaudida. Por lo demás, Vegas hizo un repaso poco ambicioso de su trayectoria. Su colaboración con Bunbury estuvo representada en “Va empezar a llover” y la gran “Días Extraños“, que pintó algo mejor, aunque aún bastante necesitada de los matices que aportan la guitarra acústica y las escobillas. Por su parte, Desaparezca Aquí (2005) tuvo su mejor mejor embajador en “Perdimos el control” -no demasiado brillante de por sí, pero una de las pocas que sonó en su justa medida-, ya que “Nuevos planes, idénticas estrategias” y “El hombre que casi conoció a Michi Panero” no estuvieron a la altura. Tampoco “Canción de Palacio” alcanzó su emotividad habitual.

No hubo sorpresas en el cierre. “Morir o Matar“, reivindicada por algunos como la nueva “Ocho y Medio“, es una de esas canciones vegasianas de larga duración que se enredan en sí mismas, pero carece de la certeza lírica y el poder evocador de, por ejemplo, “En la sed mortal” o la propia “Ocho y medio“. Vegas suena en ella atropellado y sin un discurso verdaderamente original, lo que es una constante en la mayoría de su repertorio más reciente. El imaginario es el mismo. Las formas, visiblemente distintas.

Lo visto en esa noche seguramente contente al fan recién llegado, ávido de escuchar los versos más cantables del cantautor, pero deja dos cosas bien claras. Por un lado, que incluso sus temas más reconocibles piden desnudez a gritos -lo primero que habría que eliminar, sin ir más lejos, es el molesto coro del público-. Por otro, que Vegas encaja cada vez más en el prototipo de cantautor español medio, cuando una de sus singularidades de la primera etapa de su carrera era precisamente la opuesta.

No es cuestión de enterrar a uno de los mejores escritores de canciones en castellano, pero sí de advertir que ya son tres los trabajos que le alejan del Nacho Vegas primigenio, aquel que, petrificado bajo el foco, detenía el tiempo, no se limitaba a sentarse cómodamente en el segundero.

Foto: Nerea C.

Nuevo video de Nacho Vegas

Ya está disponible el nuevo video del asturiano Nacho Vegas perteneciente a su última referencia el EP El Género Bobo. Esta nueva entrega cuenta con cinco canciones inéditas cuya portada y contraportada viene a cargo del artista Luis Díez del que ya se ha grabado el primer clip dirigido por Ramón Lluis Bande para el tema “Las Inmensas Preguntas“, la única canción no perteneciente a las sesiones de El Manifiesto Desastre.

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Nacho lanzará también en breve la edición ilustrada por Pablo Gallo de su libro de relatos, monólogos y poemas “Política de hechos Consumados“.
Continúa su íntima gira con Abraham Boba y Manu Molina que podéis consultar en nuestra agenda.

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