Cuanto más claras las cosas, mejor para todos. Es una manera como cualquier otra la de resumir la atmósfera que ambientó la compostelana sala Nasa bajo el reinado de Roy Loney & Señor No y sus teloneros The Hi-Risers. Y esas cosas claras son básicamente elevadísimas dosis de rock de riffs claros y contundentes y apabullantes dosis de energía. Lo que ellos saben hacer y nos dieron y lo que nosotros esperábamos y recibimos. Así que todos contentos. Esto saldrá bien, no puede fallar, que cantaban los Cicatriz.
The Hi-Risers pueden parecer unos chavalitos, pero con sus siete referencias editadas a sus espaldas y sus pintas a lo Reservoir Dogs uno ya se hace a la idea de que la cosa no va de broma. Y vaya si no lo es. Power trio en la acepción literal del calificativo, en su intenso y breve set con bises incluidos le pegaron un repaso a todas las esquinas del rock, del surf al rockabilly. Una delicia bien ejecutada y sin fisuras, con una delicatesen a modo de postre con forma de a capella. Haciendo honor a su nombre, nos dejaron en lo más alto. Un buen lugar para recibir a Mister Loney.

El ex miembro de los legendarios Flamin´ Groovies, con más de seis décadas entre pecho y espalda ejercía de padrino rockero con su banda de acompañamiento, los donostiarras Señor No. Got me a hot one, su última grabación conjunta, es un disco de rock poderoso y concentrado. Una caja de pandora que al desatarse descubre matices pop (“Don´t you think“) e incluso ecos fronterizos, como en “Diablo“, carne y músculo de banda sonora tarantiniana. En el intensísimo y condensado concierto hubo tiempo para versionear a Ray Davies, para recordar clásicos absolutos de cosecha propia como “Love is a Spider” y “Headin’ for the Texas Border“. Y todo de un modo fluido y comunicativo con los asistentes, como si de una jam en el local de ensayo se tratara. Y es que siendo rock, se trata de eso.
